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Diario de Mallorca

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La joven mallorquina que se abre paso en Madrid por la infancia

Paula Pascual, de 14 años, participó ayer en un acto del Gobierno por los derechos de los niños

Paula Pascual, en el acto oficial del Gobierno central ayer en Madrid. | PRESIDENCIA DE GOBIERNO

Ni sus catorce años recién cumplidos, ni su condición de albina, ni su discapacidad visual impiden a Paula Pascual ser la viva imagen de la lucha por los derechos de los niños en España. La joven mallorquina representó ayer junto a su compañero Jorge, de Ciudad Real, al colectivo de menores y jóvenes del país en un acto oficial del Gobierno central en Madrid.

Ambos son miembros del Consejo de Participación de la Infancia y Adolescencia, y fueron escogidos por sorteo entre los 34 menores que conforman el organismo, en el que la joven palmesana Paula Pascual pone el rostro y la voz de la comunidad balear.

Su trayecto empezó como voluntaria en la Fundación CERMI Mujeres, una organización solidaria desplegada para trabajar por la igualdad de género en el movimiento social de la discapacidad.

Su perseverancia e implicación la llevaron al primer Consejo de Participación de la Infancia y Adolescencia, que echó a andar a finales del año pasado con más de una treintena de jóvenes entre 8 y 17 años que pretenden trasladar las preocupaciones y propuestas del colectivo a las autoridades españolas. Y así, con un firme y convencido activismo por transformar la realidad de los menores, Paula Pascual llegó ayer al CaixaForum Madrid, donde el Ejecutivo central presentó el ‘Plan de Acción Estatal de la Garantía Infantil Europea 2022- 2030’.

La intervención de Pascual en el acto reivindicó la importancia de una mayor inversión en salud mental, así como espacios de participación para los menores, en especial, remarcó Paula, de los que tienen necesidades especiales.

Ante el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, la ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030, Ione Belarra, la de Sanidad, Carolina Darias, y tantas otras autoridades del Gobierno, la joven Paula recordó que "para algunas familias resulta complicado pagar operaciones o adquirir materiales para personas con discapacidad, como sillas de ruedas o gafas, lo que hace complicado que más tarde puedan estudiar y conseguir un trabajo".

Paula contó durante el acto que, debido a la falta de accesibilidad, ha tenido que abandonar la natación. No ha vuelto a encontrar un deporte adaptado para personas con discapacidad visual. Sus experiencias, lejos de abatirla, la han llevado a lo más alto para luchar por que ningún niño más tenga que renunciar.

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