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Diario de Mallorca

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Lorenzo Bravo: "Es mejor que el hijo se haga cocinero a médico o ingeniero"

Lorenzo Bravo (Villanueva de los Infantes, 1952) nació en la villa donde murió Quevedo y heredó la lengua desatada del escritor. Llegó a Mallorca en 1970, durmió en los sótanos del hotel Taurus, conoció a Jaume Santandreu y Francesc Obrador, fue secretario general de UGT durante más de veinte años.

Lorenzo Bravo: "Es mejor que el hijo se haga cocinero a médico o ingeniero" MANU MIELNIEZUK

Para que se haga cargo del tipo de entrevista: «¿Estos flojos de izquierdas se han hundido por una derrota en Andalucía?».

La izquierda está rota y en fuga desde hace un montón de tiempo. No han sabido vender sus logros, además de la lucha constante entre los dos partidos del Gobierno.

«No tengo miedo del puto virus».

Ningún miedo, encantado de verme contigo y de darte un abrazo. No hago alardes, pero tampoco quiero que la covid me condiciones demasiado, y eso que tuve un hermano grave.

¿Genio y figura?

Hasta la sepultura. El refrán me viene como anillo al dedo, pero tuve una depresión muy pasajera hace siete años. Dejé el cargo en UGT, la mujer me dijo que se iba, te encuentras perdido sin haberte reseteado. Cuando vives la depresión, es muy jodida. A los seis meses abandoné la medicación, y ahora podría hacer una revolución.

El trabajador de hostelería es hoy el rey.

Qué va, eso es una gilipollez como la copa de un pino. El trabajador está tan pringado como siempre, y más puteado. Los camareros éramos antes unos señores, hoy son conductores del carro de mierda.

¿Veremos a camareros ganando seis mil euros al mes?

Dudo que ganen eso, salvo en sitios de mucho prestigio. Preséntame a quien te lo haya dicho, que no te vendan la moto. Echan más horas que nunca, las extras están mal pagadas o solo libran un día a la semana

O le pagas tres mil euros netos más casa al pizzero, o no vuelve esta noche.

Los profesionales de cocina escasean, con restaurantes que no abren por no encontrar personal. Es mejor que el hijo se haga cocinero, antes que médico o ingeniero.

Sueldazos logrados sin intervención de los sindicatos.

Los sindicatos y la sociedad no tenemos fuerza ni para tirarnos un pedo, cuando hay más motivos que nunca para una movilización.

Cubrí una huelga con usted, hoy lo acusarían de terrorismo.

Hoy lo haría con igual ahínco, estoy más mosqueado que antes. No veo ni los telediarios, porque me pongo a jurar, me acuerdo de todos los santos del cielo y se me llevan los demonios.

En aquella gira, me sorprendió la suciedad en cocinas de hoteles de cinco estrellas.

Cocinas a cincuenta grados, sin ventilación, hoy ha cambiado bastante y cuentan con un montón de maquinaria. También trabajamos durante años para mejorar las condiciones de las camareras, y ahora un grupo de señoras se llevan todos los honores de las kellys. No sabemos reivindicarnos.

¿Qué es lo más duro que le dijo a un hotelero?

Ufff. Les decía que eran como los tontos de mi pueblo, que se metían en los charcos para salpicarse ellos mismos. Los hoteleros siempre se escudaban en que iba a ser una pésima temporada, y yo les replicaba que dijeran directamente que no querían pagar, pero que no pusieran en peligro la actividad.

La covid ya demostró que el turismo puede derrumbarse de un día a otro.

Y entonces salen con SOS Turismo, son unos pedigüeños. Todos los paseos marítimos están reformados con el dinero de los trabajadores y si Ucrania se alarga o pega un petardazo en otro sitio, las pasaremos canutas.

José Ramón Bauzá le sacó seis mil euros por insultarle.

Este acabará en Vox, que es su sitio natural. No pagué, y cuando veo lo que se dicen en los debates, llamar a alguien fascista parece una broma además de que no es un insulto. Además, Bauzá le había respondido a Fina Santiago en el Parlament que «los sindicatos solo ponían la mano».

Los sindicalistas no trabajan.

Tratan a los sindicalistas como si fuéramos vividores. Que vengan a mi casa de ochenta metros a los setenta años, y que me lo digan a la cara.

Estábamos en que Andalucía se había hecho de derechas.No sé de dónde leches saca los votos Bonilla, con la situación tan grave que vivimos. Cuanto más inútil eres, más triunfas. Te colocas al rebufo y llegas primero.Lo que hubiera disfrutado usted con Vox en el panorama.

Hubiera durado menos en política que un bizcocho en una escuela. Hubiera roto la disciplina de voto. Ni harto de vino apoyo el cambio constitucional aprobado por Zapatero.

¿Será usted el último votante de la izquierda?

Votaré a la izquierda me pase lo que me pase. Soy del PSOE desde los años ochenta, aunque en las dos últimas ocasiones no voté a Felipe González porque nos empezaba a engañar. Me pasé a Izquierda Unida.

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