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Diario de Mallorca

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La compra de vivienda como inversión agrava la escasez balear

Los precios han subido un 52,6% desde 2015 lo que supone una rentabilidad sin parangón frente a otras inversiones

Los promotores señalan la escasez de nueva vivienda en construcción. B.RAMON

«La situación de la vivienda balear ha desembocado en un cocktail explosivo», señala la presidenta del Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de las islas, Natalia Bueno. El motivo es que al boom de ventas protagonizado por los ciudadanos de las islas de alto poder adquisitivo y por los extranjeros que buscan una segunda residencia en las islas se está sumando un tercer tipo de demanda: la de aquellos que han generado una bolsa de ahorro durante la pandemia y que ahora están apostando por la adquisición de inmuebles como inversión a la vista de la fuerte revalorización que el ladrillo está registrando en el archipiélago. Como ejemplo de ello, se señalan los datos facilitados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), de los que se desprende que desde 2015 hasta ahora el precio medio de una residencia en las islas se ha elevado un 52,6% (solo Madrid supera esta tasa, con un 54,7%), una rentabilidad que difícilmente se va a alcanzar con otro tipo de inversiones. En solo el último año, ese aumento ha sido del 12%, el más elevado del país y supone una tasa que no se alcanzaba desde la burbuja inmobiliaria.

Tanto Natalia Bueno como el presidente de la asociación balear de promotores inmobiliarios, Luis Martín, coinciden en señalar el incremento que se está registrando en la adquisición de viviendas con fines que no son las de usarlas como residencia, sino como destino de unos ahorros a los que se quiere sacar el máximo beneficio, ya sea alquilándola para conseguir unos altos ingresos en un momento en el que este mercado está también mostrando un elevado encarecimiento, o con el objetivo de recoger beneficios con su posterior venta. La presidenta de los agentes de la propiedad inmobiliaria afirma que en estos momentos casi un tercio de las compras que se están dando en las islas se realizan con esta última pretensión.

Luis Martín pone de relieve que este crecimiento de la demanda choca con la escasez de oferta, dado que la cifra de vivienda en construcción es muy inferior a la de posibles compradores. Según las estimaciones de esta organización empresarial, sería necesario triplicar durante varios años el número de inmuebles que actualmente se están edificando para poder cubrir la demanda residencial existente en las islas.

El resultado de esta escasez es que la presión se está trasladando a las viviendas de segunda mano, cuyos precios aparecen también disparados. Según el INE, el valor medio de una residencia nueva ha aumentado desde 2015 hasta ahora un 64,5% en Balears, la tasa más alta del país, mientras que solo durante el último año lo ha hecho un 11,8%. En el caso de la usada, el encarecimiento desde 2015 se cifra en un 52%, pero en los últimos doce meses ha sido del 12%.

Con esta situación, Luis Martín no duda en afirmar que en estos momentos solo «los ricos» están accediendo a un nuevo inmueble. Pero además, Natalia Bueno lamenta que lo que se está provocando es que muchos jóvenes baleares se vean obligados a buscar su futuro fuera del archipiélago, una situación que califica de especialmente grave en Eivissa, isla de la que afirma que «es otro mundo».

Otro punto en el que coinciden ambos es en que la decisión de la Administración de dejar de apoyar la vivienda de protección oficial durante la burbuja inmobiliaria está detrás de buena parte del problema actual, ya que las ayudas que ésta recibía permitían a muchos jóvenes acceder a su primera residencia. «Ahora estamos pagando ese error», lamenta Bueno.

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