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Diario de Mallorca

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Llueven las ofertas de empleo sobre los estudiantes de Hostelería de la UIB

Los alumnos celebran la competencia entre las empresas de turismo por contratarles y esperan que suponga una mejora en las condiciones laborales - «Estoy en Primero y ya he recibido propuestas laborales en firme», señala uno de ellos

Juan Cladera y Natalia de Miguel, agachados, con compañeros de clase. B. Ramon

Buena parte de los alumnos de la Escola d’Hostelería de les Illes Balears (EHIB) que acaban de finalizar su formación no pudo acudir el pasado miércoles a la clausura del curso 2021-201 porque estaban trabajando. Ya forman parte de las cientos de plantillas de hoteles y restaurantes que este año están compitiendo por contratar a camareros y cocineros cualificados para trabajar en una temporada turística que registrará un récord de aperturas.

«Este año hay mucho trabajo, encontrarás donde quieras. Pero los que se quejan de que no encuentran camareros o cocineros es porque ofrecen malas condiciones y no respetan el convenio. La gente puede escoger, y escoge sitios en los que se respeta», manifiesta Pablo Amengual, uno de los presentes en el acto de clausura en el campus de la Universitat de les Illes Balears (UIB) después de finalizar sus dos años de estudios en cocina y restauración.

Ya tiene trabajo, como muchos de sus compañeros de promoción; algunos con contratos de prácticas que, no lo dudan, pronto les permitirá integrarse en plantilla. «En Primero entré de prácticas en un restaurante y este año vuelvo a estar con ellos. Todos mis compañeros han encontrado sitios muy buenos», asume Enric González. «Lo que se buscan sobre todo son profesionales y aquí nos forman para serlo. Hay mucha facilidad para entrar en el mercado laboral», afirma optimista.

Asiente Diego Azas: «Por todos lados hay ofertas. Ahora estoy haciendo prácticas y me han llegado propuestas de trabajo. Espero que esa competencia mejores las condiciones porque es lo que nos interesa a todos».

Empezaron su formación con la mirada puesta en un mercado laboral vapuleado por la pandemia y la han concluido sabiendo que, esta vez, ellos son los que elegirán dónde trabajar. «Las perspectivas son bastante buenas. De hecho ya he tenido ofertas laborales en firme el primer año», celebra Juan Cladera, trabajador del sector de la banca con 25 años de experiencia que ha orientado sus pasos hacia la restauración y ha concluido su primera año de formación. «El mundo de la cocina me ha atraído desde siempre y estoy muy satisfecho por el cambio. Animo a la gente madura a que se interese por este mundo», sugiere.

Alejandro Benegas y compañeros de promoción, antes del acto de clausura. B. Ramon

También ha dado un giro a su carrera profesional Natalia de Miguel. «Soy traductora, pero hace mucho tiempo que me interesa la cocina. Estoy muy contenta, todos estamos de acuerdo en que vamos a tener muchas oportunidades laborales», señala. Como sus compañeros, aspira a marcar la diferencia en un ámbito en el que la cualificación cotiza al alza. «Aspiro a tener un oficio. Me encanta aprender y creo que la gastronomía es infinita», subraya, y concluye con una petición: «Deja claro que los profesores de esta escuela son fantásticos».

Las buenas perspectivas laborales de estos futuros profesionales se confirman desde todos los frentes. También Maria del Mar Socias, directora del DOIP, el servicio de orientación e inserción laboral de la UIB. «Hay un alud de ofertas relacionadas con el sector de la hostelería que nunca habíamos visto. Creemos que es por la desesperación de las empresas, que al no encontrar personal para trabajar se anuncian en un portal universitario para ver si algún estudiante quiere trabajar en el sector turístico este verano», explica.

«En cambio, manejamos las mismas cifras de prácticas extracurriculares de antes de la pandemia. Son prácticas que pueden hacer los estudiantes de Grado o Máster de manera voluntaria y que van acompañadas de una ayuda económica», añade Socias.

Las tornas parecen haber cambiado. La hostelería, antes sinónimo de precariedad, es terreno abonado para las oportunidades. «Es un buen momento para nosotros. Mi objetivo es aprender, ganar experiencia e irme a la península a un restaurante de categoría. Y cuando tenga dinero, montar mi propio negocio», expresa Sofía Calvo, estudiante de Primero.

Enric González, Diego Azas y Pablo Amengual, en la EHIB. B. Ramon

Interviene Roberto Berastain, estudiante del País Vasco seducido por la EHIB. «Este es un gran aprendizaje, sales con muchos contactos y opciones laborales. Llevábamos un tiempo con la pandemia pero ha habido un salto adelante muy grande y nos ha cogido muy preparados», celebra.

Alumnos y familiares se agrupaban en el exterior del edificio de la EHIB, esperando que dé comienzo el acto de clausura del curso. En pocos estudios la línea entre la Universidad y el mercado laboral es tan fina. «Hay una barbaridad de trabajo y ofertas. Incluso mientras trabajas te entran más ofertas, es un no parar. También es verdad que formarte aquí te abre más puertas», subraya Alejandro Benegas, que ha terminado sus estudios de cocina y restauración. «Después de dos años estamos en el mundo laboral», se felicita.

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