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Diario de Mallorca

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Extraoficial | Fricción entre Iago y Catalina por la Ley Turística

Cladera y Negueruela firmando un convenio. Eran otros tiempos. DM

1 La durísima negociación a cara de perro de la Ley de Turismo, aprobada la pasada semana en el Parlament, no solo ha dejado heridas entre los socios del Pacto, especialmente con la espantada del vicepresidente Juan Pedro Yllanes. En el Partido socialista de Francina Armengol también se han producido fricciones de calado entre los barones de más peso a la hora de intentar colar enmiendas. La prueba la encontramos con la iniciativa para salvar de la moratoria de plazas turísticas a los hoteles en edificios catalogados, la llamada «enmienda Manacor». Según fuentes de la negociación fue una exigencia de la presidenta del Consell de Mallorca, Catalina Cladera, y el conseller de Modelo Económico Trabajo y Turismo, Iago Negueruela, no estaba muy por la labor, confirmaron fuentes de Podemos y de Més. Ello provocó alguna que otra fricción entre Iago y Catalina que todo apunta a que tuvo que intervenir la jefa suprema del PSIB y del Govern, Francina Armengol, para mediar en la refriega entre sus dos pesos pesado socialistas.

Cladera, como secretaria general de la Federación Socialista de Mallorca, recibía las presiones de algunos municipios para excluir de la denostada moratoria a los edificios catalogados, en especial de la líder del PSIB y teniente de alcalde urbanismo de Manacor, Núria Hinojosa. Por este motivo, Catalina Cladera se implicó personalmente en el tema. Incluso medió con los de Més para que les apoyaran en la enmienda. Nacionalistas y Podemitas les dejaron claro a los socialistas que no aceptaban una enmienda «que es urbanismo a la carta».

No obstante, Iago Negueruela quiso «dejar su sello», como apuntan desde Més. El conseller y hombre fuerte del Govern, pese a las exigencias de Cladera y que desde el Consolat le dijeran que hiciera caso a la «enmienda Manacor», fijó un tope de plazas máximo para cada isla. En el caso de Mallorca un máximo de 200 plazas que, como mucho, permitirían a no más de una decena de hoteles saltarse la moratoria de cuatro años que dictamina el crecimiento cero en nuevos alojamientos. De hecho, la edil de Urbanismo de Manacor e impulsora de la enmienda junto a Cladera, reveló a este periódico: «Me hubiera gustado que no existiera un tope de plazas».

La pugna entre Negueruela y Cladera por la Ley de Turismo ha echado chispas, pese a que no ha trascendido el grado de hostilidades. Con todo, se presume que no será la última disputa entre ellos. Ambos barones socialistas quieren aglutinar poder en el PSIB y estar en buena posición, por si llega el caso, y hay que suceder a la líder indiscutible Francina Armengol.

Enfado en Podemos l El PSOE acepta enmiendas de El Pi y de C’s y aniquila la de sus socios

2 La espantada del vicepresidente del Govern, Juan Pedro Yllanes a la Ley de Turismo, no fue una reacción de un momento. La cosa estaba premeditada y gota a gota generó un enfado monumental que acabó con Yllanes marchándose del pleno. La gota que hizo colmar el vaso de los morados fue cuando vieron que se aceptaban enmiendas de El Pi o de Ciudadanos y la suya de transición energética, una apuesta de todo el Govern, quedaba aniquilada. Fuentes podemitas aseguraron que en las próximas semanas se conocerán más detalles de otras iniciativas de Podemos en otras leyes donde, los socialistas, también ponen muchas pegas y no descartan nuevos desmarques.

Sucesiones en Més l Marta Carrió se posiciona para sustituir a la consellera Fina Santiago

3 La consellera de Servicios Sociales, Fina Santiago, tiene claro que esta es su última legislatura. En el caso de que el Pacto de izquierdas vuelva a gobernar en 2023, Santiago no continuará. Ello abre la etapa de sucesiones en Més y la mejor colocada para ser consellera de temas sociales es Marta Carrió, actual directora general de Infancia y Juventud y persona del sanedrín de confianza de Lluís Apesteguia. Tampoco hay que descartar a la candidata de Més en Marratxí y edil de servicios sociales, Aina Amengual, en el caso de que no consiga la alcaldía.

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