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Pruebas Canguro: una hora y cuarto para treinta problemas

Cerca de 14.000 estudiantes del archipiélago participaron ayer en estas jornadas tras dos años de parón por la covid. El objetivo es potenciar la lógica, más allá de las fórmulas matemáticas

Casi 14.000 estudiantes de Baleares participan en las pruebas Canguro

Casi 14.000 estudiantes de Baleares participan en las pruebas Canguro G. Bosch

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Casi 14.000 estudiantes de Baleares participan en las pruebas Canguro Anabel Ruiz

Los nervios se percibían solo al entrar. Y eso que era una prueba voluntaria. Pero los chavales se lo tomaron «muy en serio». Tanto que algunos no dejaban de repasar y preguntar dudas al profesorado. «Tranquilos chicos, lo sabéis hacer. Será como en clase», les calmaban los docentes. Era la hora. Las nueve y media de la mañana. Tras el reparto de los formularios, que a algunos se les hizo eterno, un silencio sepulcral inundó el Palma Arena. Todos, cabeza abajo, se pusieron manos a la obra. Solo tenían una hora y cuarto para treinta problemas. Todo un desafío.

Así arrancó ayer la 23 edición de las pruebas Canguro en el archipiélago tras dos años de parón por la pandemia de la covid, que se celebró, como es habitual, simultáneamente en más de treinta países. Había ganas y la expectación era máxima tanto entre los alumnos como entre profesores y organizadores. De hecho, las cifras hablan por sí solas: 13.854 estudiantes de 5º y 6º de Primaria, ESO y Bachillerato participaron en las jornadas, de los cuales 10.421 eran de Mallorca. Unos datos muy similares a los registrados en 2019. 

Un enorme reloj presidía el Velòdrom Illes Balears. Y no daba tregua. Los segundos iban corriendo al ritmo de los nervios. «No llego», era el pensamiento más extendido. Así lo confirmaron tras finalizar la prueba Alba Soriano y Paula Rodríguez, ambas alumnas de 3º de ESO del IES Lladó (Coll d’en Rabassa). «El tiempo ha pasado demasiado rápido. Quedaban 50 minutos y al volver a mirarlo solo cinco. Deberían darnos más tiempo», manifestó Rodríguez, mientras su compañera confesaba que solo había podido contestar doce preguntas de 30.

Algo similar le ocurrió a Marta Martín, estudiante de 4º de ESO del IES Santa Mónica (Palma). En su caso, solo «pudo» responder siete. «He hecho lo que he podido ya que no ha sido fácil. Había preguntas muy difíciles como una en la que el resultado daba un múltiple de tres. No me lo hubiera imaginado nunca», explicó, mientras se precipitaba a avanzar que los números no son lo suyo. «Aunque los problemas de lógica se me dan bien, soy más de letras. Cursaré Derecho lo más seguro», indicó.

También Rodríguez se decanta por la rama humanística pese a que las matemáticas se le dan bien. «Es que la parte de fórmulas es muy aburrida. Si pudiéramos hacer este tipo de ejercicios en clase sería más divertido», sostuvo. Un órdago que cogieron los profesores del IES Santa Mónica Josep Pol y Cristina Varón. «Nos estamos planteando impartir clases con este tipo de problemas una vez al mes», aseveró Pol. Y es que pese a que las ganas son «descomunales», las obligaciones también lo son: «Tenemos un extenso temario que hay que dar por lo que el margen de maniobra es muy limitado». De modo que desafiar a la mente con problemas de este tipo (donde prima la lógica por encima del conocimiento de fórmulas matemáticas) no siempre es posible si tenemos en cuenta el «rígido sistema educativo actual».

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Casi 14.000 estudiantes de Baleares participan en las pruebas Canguro Guillem Bosch

Por ello, jornadas como las de ayer son «tan necesarias». Así lo argumenta Marc Munar, profesor de la UIB: «Es una manera de acercar las matemáticas a los jóvenes y despertar su interés, además de romper estigmas. Porque las matemáticas no son fórmulas y ya está. Es el razonamiento lo que va por encima de todo». Munar, quien se encontraba en un rincón del Velòdrom resolviendo problemas de las pruebas de Bachillerato antes de contestar a nuestras preguntas, defendió que esta rama cada vez gana más adeptos. «Antes existía la falsa idea de que si estudiabas Matemáticas solo te podías dedicar a la enseñanza. Ahora ya se ha visto que hay un sinfín de salidas como programador, ensayos clínicos, estadísticas,…», enumeró.

Ganar adeptos los ha ganado. Y muestra de ello es que casi 14.000 adolescentes de las islas se animaron a participar, de forma voluntaria, a estas pruebas que -confesó Pol entre risas- en su caso nunca se presentaría por el grado de exigencia. «Son imposibles», apunto. A la pregunta de por qué, Pol respondió que el tiempo es demasiado ajustado y los ejercicios muy difíciles, de modo que es «imposible» -insistió- en obtener un diez. Un hecho que su compañera docente valoró positivamente: «Está bien que los jóvenes acostumbrados a sacar excelentes se enfrenten a pruebas más exigentes, donde los resultados serán peores. Es un golpe de realidad que les motiva aún más a seguir desafiando la mente».

Es el caso de Marc Torres, estudiante de 4º de ESO del IES Sant Vicenç de Paül (Sóller), y Clara Alarcón, alumna de 1º de Bachillerato del IES Pius XII (Palma). Ambos son niños de dieces. Pero ayer se toparon con un obstáculo hasta ahora desconocido: había problemas que no habían resolver. De hecho, Alarcón (premio a la excelencia el pasado curso por sus notas académicas) confesó que los ejercicios del nivel 5 (los de mayor dificultad) no supo responder a ninguno. «Eran preguntas que nunca se me habían planteado, aunque el resto ha sido muy interesante», apuntó, al tiempo que abogó por implantarlo en clase.

Por su parte Torres, que es un «enamorado» de la álgebra, no quiso ahondar en las preguntas que no supo responder. «Había algunas complicadas, pero el resto me ha ido bastante bien», sostuvo. Este joven solleric está entre estudiar Química o Ingeniería Informática. «Todo lo relacionado con las mates es lo que más me entretiene y me gusta», confesó.

Con el recuento final de los últimos diez segundos a todo trapo y un gran aplauso que retumbó en todo el Velòdrom, acabaron las pruebas Canguro. Algunos estudiantes se resistían a entregar el cuestionario a sus profesores, aunque no hubo mucho que pelear. Se había acabado el tiempo

Desde el Govern, la presidente Francina Armengol, quien dio el ‘sus’ a las jornadas, celebró «la buena acogida» de esta edición. Y lo hizo acompañada del conseller de Educación, Martí March, y del rector de la Universitat de les Illes Balears (UIB), Jaume Carot. Desafiar la lógica es «muy necesario», y pruebas como ésta son una muestra de ello.

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