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Diario de Mallorca

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Despiden a un supervisor de la ITV por ayudar a sus amigos

Presionaba a sus subordinados para que aprobaran la inspección de los vehículos, pese a que se habían detectado graves fallos

El supervisor trabajaba en la estación de ITV de Can Pastilla. M. M.

Un veterano supervisor de la ITV, que trabajaba en la estación de Can Pastilla, fue despedido por la empresa después de descubrir que se dedicaba a favorecer a las amistades que acudían al centro para inspeccionar sus vehículos. El despido ha sido confirmado por un juez de Palma, que acredita la gravedad del comportamiento de este inspector de vehículos.

La empresa privada que gestiona este servicio público recibió un aviso anónimo, acompañado de una fotografía, donde se informaba de la presencia de un trabajador que se calificaba de «corrupto». Se refería a un conocido empleado, que entró en la empresa de inspección en el año 1991 y que era uno de los responsables del centro de Can Pastilla. La fotografía se refería a un vehículo que había pasado la inspección, pese a que llevaba un alerón trasero ilegal.

Esta denuncia anónima motivó el inicio de una investigación interna, que consistió en una comprobación de las sospechas. Mientras se realizaba la inspección se optó por suspender de empleo al sospechoso.

La investigación confirmó las irregularidades. La empresa comunicó el despido al supervisor, detallando las actuaciones ilegales que había cometido. En concreto se le acusó de haber beneficiado a los propietarios de cuatro vehículos, que acudieron a la inspección técnica, donde se detectaron que tenían fallos que motivaban que el resultado fuera desfavorable. A pesar de las irregularidades de los vehículos el resultado final de la inspección fue favorable, lo que autorizaba a que pudieran continuar circulando con normalidad.

La sentencia afirma que el supervisor ordenó a sus subordinados que falsificaran, u omitieran, los fallos que estaban detectando en los vehículos que estaban inspeccionando. «No anotes los fallos que es amigo mío, yo me encargo», le llegó a manifestar a un inspector cuando iba a detallar las irregularidades que mostraba el vehículo que estaba inspeccionando.

El supervisor negó los hechos que le imputaba la empresa, alegando que era una práctica habitual que realizaban todos los trabajadores del centro de inspección. Sin embargo, el juez no da la menor credibilidad a estas excusas mostradas por el empleado, sino todo lo contrario, se muestra muy crítico con su forma de actuar. Recuerda el juez el peligro que representa aprobar la inspección de un vehículo que no está en condiciones de circular.

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