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Las familias de Mallorca reorganizan las comidas de Navidad ante ómicron: "Antes éramos doce, esta Nochebuena seremos cinco"

DIARIO de MALLORCA ha entrado en tres hogares a escasas horas de celebrarse la Nochebuena y el día de Navidad. Los testimonios han cancelado planes y reducido comensales, y estarán muy pendientes de las medidas de seguridad

Las familias de Mallorca pasarán la Navidad de ómicron en ‘petit comité’

Las familias de Mallorca pasarán la Navidad de ómicron en ‘petit comité’ G. Bosch / M. Mielniezuk

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Las familias de Mallorca pasarán la Navidad de ómicron en ‘petit comité’ M. Elena Vallés

Cuando Vicente García relata que se ha quedado sin la cena de Nochebuena que tenía prevista con sus hijos, su pareja Cristina y la familia de ella se le ensombrece la mirada. «Íbamos a ser entre dieciséis y dieciocho personas; la cena iba a celebrarse en casa de mi cuñado. A la mesa estaba previsto que se sentaran cuatro personas mayores de más de 75 años», detalla el también editor de Dolmen. Él y sus hijos, Álex y Marc, han decidido quedarse en casa por Nochebuena. La celeridad con que se transmite la variante ómicron se ha cruzado en su camino y les ha trastocado los planes. «En la oficina hemos tenido varios positivos en cadena durante esta semana», apunta. «Somos nueve trabajadores y seis se han contagiado. Y eso que estamos todos vacunados con doble pauta».

De momento, García no ha presentado ningún síntoma. «El martes tanto yo como mis hijos nos hicimos un test de antígenos y el resultado fue negativo», comenta. «Tengo aquí otra caja de cinco para todas las Navidades». 

La compra para la cena ya la tiene hecha. Cocinará él. «Me apena que tengamos que quedarnos aquí porque llevo desde el mes de octubre cuidándome de los regalos. Debajo del árbol hay como 40 paquetes con más de cien obsequios. Esta Nochebuena abriremos los nuestros y con los otros aún no sé cómo lo voy a hacer», dice. «Porque la gracia es abrirlos cuando estemos todos juntos». 

Una posibilidad es guardarlos hasta mediados de enero, cuando se celebre Sant Sebastià. «Hemos pospuesto la comida de la Segunda Fiesta de Navidad para el día del patrón de Palma», asegura. 

«Íbamos a hacernos test de antígenos todos, pero ni siquiera hay en las farmacias», lamenta Biel Bover

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Durante la Nochebuena, Vicente, Álex y Marc, del mismo núcleo familiar, mantendrán el salón ventilado. A los jóvenes, de 14 años, no les afecta tanto la cancelación. «Mientras tengamos la habitación y el ordenador, va bien. Tampoco es un drama no poder hacer celebraciones. Con los amigos, a los que no vamos a ver tampoco porque se desaconsejan las grandes reuniones, nos conectaremos para participar en juegos en línea», explican.

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Reuniones familiares en la Navidad de ómicron

La familia García tiene muy claras las medidas de seguridad. Vicente comenta que en ocasiones «no acaban de darse todas las explicaciones o quizá es que aún no han investigado lo suficiente». El editor se refiere por ejemplo al hecho de si las tres dosis para inmunizar que llevan los mayores les protege del todo o no. «¿Hasta qué punto les puedo hacer daño si quedo con ellos y sin saberlo estoy contagiado?», se pregunta. «Acabo de ver lo de Antonio Resines, que lleva las tres, y está en la UCI», comenta con preocupación. 

El día de Navidad, el 25, Vicente se quedará en casa. Sus hijos irán a comer con su madre y con algunos miembros de su familia. «Solemos ser unos diez», calculan Álex y Marc. 

La comida del segundo día de Navidad la han suspendido. «Tenía que venir toda la familia de mi pareja aquí, pero es imposible que sigamos adelante con ello porque yo he estado en contacto con positivos durante toda la semana», subraya Vicente, quien asegura que ya tenía gran parte de la compra hecha para todos los días. «Congelaremos algunas cosas y nos las iremos comiendo».

«Ya son dos Navidades extrañas, sin vernos con la familia, pero el ser humano se adapta. Es cierto ese concepto que ahora está tan manido, el de la resiliencia», considera.

Estas fiestas navideñas, cuando son compartidas, son del agrado de Vicente. «Me hacía mucha ilusión esta Navidad. Cuando eres niño y te haces mayor es cuando más gustan. En mi caso, de pequeño, en casa, tampoco nos juntábamos demasiado porque mi familia está toda dispersa por la península», cuenta. «Por eso me encanta cuando nos podemos juntar muchos», confiesa. «Esta vez tampoco ha podido ser».

«Había comprado comida para muchos, nos la iremos comiendo y congelaremos cosas», explica Vicente García

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Biel Bover vive con su pareja, Toni, en un piso acogedor en Son Cladera. Esta sexta ola ha arrasado con sus planes. «Nos queríamos reunir el día de Navidad con la familia de mi compañero, en casa de un hermano suyo, pero se ha suspendido porque teníamos que ser 17. Y todos venimos de trabajar en sitios muy diversos, en contacto con gente, y también de estudiar en distintas partes. La probabilidad de algún positivo es alta», indica. La cancelación también ha llegado a última hora, después de ir a buscar a las farmacias test de antígenos y toparse con el problema de desabastecimiento de pruebas

«Estamos todos muy concienciados porque el padre de Toni falleció de covid en febrero de este año», comparte apenado. 

«Al final, la Nochebuena la vamos a pasar aquí, en casa. Vendrá mi suegra. Estaremos con las ventanas abiertas y las mascarillas», detalla. «El 25 lo pasaremos nosotros dos aquí. El 26 ya me toca trabajar, pero comeremos canelones, el plato tradicional en Mallorca de la segunda fiesta de Navidad». Biel ya está preparando estos rollitos de pasta rellenos de carne. Ha aprovechado estos días libres (trabaja en el aeropuerto) para hacer la compra con el fin de cocinar una crema de gambas, sopa nadalenca y porcella

«Este va a ser el año de las Navidades íntimas, en petit comité, o así debería ser, al menos si eres consciente de lo que está sucediendo con esta variante tan contagiosa. El año pasado fue peor porque ni siquiera nos pudimos reunir», recuerda Bover, un artista (también es pintor) cuando se trata de decorar mesas. «La de Nochebuena ya la tengo pensada: voy a poner unas velas rojas en unos candelabros y usaré flores naturales que tengo en las macetas. Predominarán los colores blanco, rojo y verde. Luego le haré una foto y la subiré a Instagram, donde voy mostrando todo este tipo de decoraciones», comenta.

La familia Maraver Ollers vive en una preciosa casa en Binissalem llena de obras de arte pintadas o esculpidas por Luis Maraver. Dos esculturas suyas están iluminadas y en el recoveco de una de ellas han instalado un pequeño nacimiento. Esta Navidad han preparado la mesa para cinco personas. «Solíamos ser doce», detallan. «Vamos a ser nosotros tres, mi marido Luis, mi hijo Alejandro que vive con nosotros, mi otro hijo Luis y su pareja, Chaynna, y yo», cuenta Pilar Ollers. «Iban a venir los padres de Chaynna, pero con este ritmo de contagios lo prudente es no juntarnos tantos y la verdad es que se te quitan las ganas de celebraciones».

El resto de fiestas irán por turnos. «En Nochevieja está previsto que venga mi hija Marina con su pareja. Ellos ahora están en Barcelona con la familia de él», explica Ollers. «Pero veremos cómo va avanzando el asunto». Alejandro es consciente de la velocidad a la que corre ómicron. «Un amigo mío acaba de dar positivo. Hace bastantes días que no tengo contacto con él. La verdad es que he limitado mucho las quedadas con gente y me cuido», confiesa.

El 25 también van a ser los mismos en la mesa. «Mi hijo y su pareja se van a quedar a dormir en casa esta Nochebuena y al día siguiente comeremos juntos», comenta Maraver. 

El menú para la noche lo formarán la tradicional sopa navideña y los canelones. «Al día siguiente, las sobras y algo más. El día 26 nosotros no solemos celebrarlo. Haré huevos fritos con patatas», dice el pintor. «Mi especialidad», ríe.

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