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Posidonia, la asignatura pendiente

El servicio de vigilancia del Govern balear incide en la necesidad de seguir concienciando a los patrones y ciudadanos - En los meses de junio y julio se han realizado en Mallorca 34.573 comprobaciones y han movido 2.398 barcos anclados en zonas protegidas

Una trabajadora del servicio de vigilancia de la posidonia, durante su recorrido diario para el control de embarcaciones. CAIB

La concienciación sobre los problemas surgidos de la desprotección de la posidonia y el vertido de plásticos en el mar empieza a tener relevancia en el debate público, sobre todo a raíz de las últimas noticias sobre embarcaciones fondeando en zonas protegidas. Desde el 1 de junio hasta el 31 de julio se han realizado en Mallorca 34.573 comprobaciones y se han movido 2.398 barcos por incumplimiento de la normativa. Como la campaña dura hasta finales de septiembre, los datos de sanciones aún están pendientes de revisión.

El coordinador del servicio de vigilancia de la posidonia, Marcial Bardolet, explica que tienen actualmente 15 embarcaciones en funcionamiento: 5 en Mallorca, 5 en Formentera, 3 en Eivissa y 2 en Menorca. En la isla mayor cubren las zonas de Calvià, Colònia de Sant Jordi, Portocolom y Alcudia, aunque hacen salidas a otros puntos si hay algún aviso importante. Llevan trabajando desde el 1 de junio y estarán hasta el 30 de septiembre de forma ininterrumpida. El procedimiento cuando llegan a una zona con posibles barcos anclados en posidonia sigue los siguientes pasos: llegar al lugar, revisar si está en posidonia, informar al patrón si está todo correcto o si ha fondeado en zona protegida, una explicación detallada de la normativa, y en caso de que estén sobre posidonia, mueven el barco.

Bardolet cuenta que en muchas ocasiones encuentran el ancla bien colocada, pero la cadena está arrastrando la posidonia: «Eso también es un problema porque arranca la vegetación. Algunas embarcaciones de gente que no vive aquí llegan de noche, no ven la zona de posidonia, echan el ancla sin mirar y fondean mal».

Existen dos puntos calientes: uno en la zona de Calvià y otro en Portocolom. En estos dos enclaves es donde se contabilizan la mayoría de las sanciones. En la primera, los barcos suelen ser más grandes y dan más trabajo porque la zona es muy extensa: «Hay mucha actividad y suele concentrarse un gran número de barcos». En el segundo, la problemática surge del poco cuidado de algunos barcos, que fondean sin revisar o hacen caso omiso a las indicaciones.

A pesar de algunas malas praxis, la tendencia general crece hacia la concienciación, sobre todo entre los más jóvenes, que suelen estar pendientes de estos temas: «Sigue aumentando el interés por conocer y cuidar la posidonia, ya que muchos se han dado cuenta de sus beneficios para las aguas de las islas». Bardolet cree que lo más importante es educar a los más pequeños para que, cuando sean mayores, sepan cómo actuar.

Los problemas principales están relacionados con la falta de limpieza de las aguas y el control de las anclas, sobre todo en buques grandes. «Con el servicio de vigilancia y las constantes actuaciones nos hemos dado cuenta de que están más pendientes de si vamos, lo que previene muchas actuaciones perjudiciales», confiesa Bardolet.

La posidonia da transparencia a las aguas, alberga multitud de especies de la fauna marina, protegen las playas y absorben grandes cantidades de CO2. La falta de educación y conocimiento, afirma Bardolet, provoca que las personas actúen sin pensar, «como si no pasara nada por arrancar una parte».

La subida de la temperatura en el mar a causa del cambio climático preocupa sobremanera porque, si se llega a los 28 grados o más, la planta puede estresarse y dejar de funcionar con normalidad: «En las zonas donde ya se ha perdido vemos que no hay transparencia en el agua y desaparece mucha fauna marina».

El fondeo sobre posidonia sigue siendo una constante a pesar de las labores de vigilancia. | GOB

La falta de agentes dificulta las tareas de protección y vigilancia

El Gobierno central prometió al Govern que enviaría nuevos efectivos para dotar de más personal a los servicios baleares, pero aún no han llegado. En Medio Ambiente existe un gran malestar porque el Ministerio de Transición Ecológica había anunciado también la incorporación de tres embarcaciones antes del otoño para vigilar el medio marino y poder abarcar más espacio. En total debían enviar 9 personas y 3 embarcaciones con el fin de seguir trabajando en la concienciación y vigilancia de las zonas de posidonia. Desde la conselleria lamentan que «se prometan más recursos y nunca lleguen».

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