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Diario de Mallorca

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Liderazgo 'Tory'

La crisis energética y los impuestos monopolizan las primarias para suceder a Boris Johnson

Truss, camino de la victoria con 32 puntos de ventaja sobre Sunak, elude precisar qué medidas tomará para ayudar a millones de hogares al borde de la pobreza

El artista Ciaran Gallagher finaliza su mural de los candidatos a liderar el Partido Conservador, Rishi Sunak y Liz Truss, este miércoles en Belfast. Reuters

"No me metí en la política para decir lo que queda bien. Eso significa tomar a veces el camino más difícil, decir la verdad con un mensaje menos popular". Rishi Sunak, exministro de Finanzas, millonario, casado con millonaria, asegura que prefiere "perder" en la carrera por suceder a Boris Johnson a "ganar con falsas promesas" como las de su rival. La ministra de Exteriores, Liz Truss, camina con paso firme hacia la victoria (tiene una ventaja de 32 puntos sobre Sunak en el último sondeo de ConservativeHome) con unos planes económicos que su oponente califica de fabulaciones.

La larga campaña para elegir al líder conservador, la persona que además de jefe de los 'tories' se convertirá automáticamente en el nuevo primer ministro, pasa desapercibida para la mayoría de los británicos, sin voz ni voto para designar a quien tomará medidas que pueden significar este otoño mantenerse o no a flote para muchas familias. El aumento de la factura energética, que subirá de las 1.971 libras de abril a 3.600 en octubre y 4.250 en enero como media anual en cada hogar, según los analistas de Cornwall Insight, se ha impuesto como el asunto crítico que no puede esperar y sobre el que discrepan los dos contendientes.

El martes en la ciudad escocesa de Perth, Sunak advirtió a Truss de que sus planes para atajar el coste de la vida empobrecerían a los ciudadanos. "Si esa es la política que adoptará el Gobierno, millones de personas corren el riesgo de deslizarse a la pobreza. Sería un fracaso moral y no creo que los británicos fueran a perdonarlo. Como primer ministro no dejaré en absoluto que eso pase". Sunak ha anunciado un paquete de ayuda de 10.000 millones de libras (11.900 millones de euros) para reducir la factura de electricidad gas, con la eliminación temporal del IVA, lo que supondría 237 euros menos en el recibo y 5.900 millones adicionales para ayudar a los hogares más en precario. "Tengo el plan adecuado para ayudar a todo el mundo en el Reino Unido", afirma.

Bajar impuestos

Truss va tirado balones fuera sobre la estrategia para aliviar la factura energética. Su prioridad es desde el principio bajar los impuestos, una propuesta que beneficiaría fundamentalmente a los más ricos y en poco o nada a las clases con salarios bajos o a los pensionistas. "Lo primero de todo quiero rebajar los impuestos y mantener el crecimiento, lo segundo resolver los problemas de suministro y en tercer lugar ver qué más podemos hacer. Lo que me preocupa es poner una tirita en un problema diciendo, 'voy a encontrar dinero extra' y estar en la misma posición seis meses después", ha dicho.

El jefe de la oposición, Keir Starmer, anunció el domingo un plan equivalente a 34.350 millones de euros para congelar las facturas energéticas si los laboristas gana las próximas elecciones. Su propuesta beneficiaría a todos los hogares y no sólo a los más necesitados. Tanto Sunak como Truss han desechado esa alternativa.

Los dos contendientes también están de acuerdo en rechazar rotundamente a un nuevo referéndum de independencia en Escocia. "Me considero una hija de la Unión y para mí no somos vecinos (ingleses y escoceses). Somos una familia y nunca voy a dejar que la familia se rompa", declaró la titular de Exteriores entre los aplausos de los presentes en Perth. Ella "ignorará", dijo, a la ministra principal y líder del Partido Nacionalista Escocés, Nicola Sturgeon, a la que acusó de "buscar el llamar la atención" continuamente. "Ningún político tiene el derecho a bloquear la democracia", ha respondido Sturgeon.

Trabajadores perezosos

Truss ha sido criticada también por unos comentarios realizados cuando trabajaba en el Tesoro sugiriendo que los trabajadores británicos son unos "vagos". "Una vez que logran un puesto de trabajo los británicos son los más perezosos del mundo", comenta en la grabación desvelada ahora por The GuardianBoris Johnson, mientras tanto, se encuentra disfrutando de unas segundas vacaciones este mes y al parecer piensa pasar el resto de los días que permanecerá aún en el cargo en la fabulosa residencia de campo de Chequers, lejos del ajetreo de la oficina o la vivienda de Downing Street, en donde han desembarcado los camiones de la mudanza.

Muchos de los afiliados del Partido Conservador ya han votado, aunque lo hacen a regañadientes. La mayoría sigue prefiriendo a Johnson. Un 63% optaría por él frente al 22% por Truss, según la encuesta de la firma Opinium. Un 68% votaría de nuevo al primer ministro destituido contra un 19% por Sunak, a quien no perdonan haber "traicionado" a su ídolo. Truss cuenta con mayor respaldo entre los afiliados que superan los 65 años, con un 40% de ventaja sobre Sunak. Esa distancia se reduce a 8 puntos entre quienes tienen menos de 50 años.

Aumenta el rechazo al Brexit

Los dos rivales han venido dedicando escasa atención a los problemas derivados del Brexit, básicamente inexistentes, según ellos. Han llegado a negar que las largas colas de este verano en Dover tuvieran nada que ver con la salida de la Unión Europea. Este miércoles en Irlanda del Norte no pudieron eludir el tema.


Truss, que ha promovido junto a Johnson la ley para invalidar unilateralmente buena parte del Protocolo firmado con la UE, dijo estar decidida a continuar con la tramitación y hacerla cumplir una vez aprobada. "Hasta que no resolvamos el problema del protocolo de Irlanda del Norte no vamos a tener de vuelta y funcionando Stormont (el gobierno autonómico)".


Sunak habló de restaurar la confianza y reconstruir la economía y aludió al estilo de negociación más flexible de David Trimble, el líder de los Unionistas del Ulster y Premio Nobel de la Paz, recientemente fallecido.


Los políticos británicos, conservadores y laboristas, prefieren mirar a otro lado, mientras la opinión pública va cambiando a medida que se topa con más y más trabas que antes no existían. En el último sondeo, un 56% de los consultados cree que fue un error dejar la Unión Europea. Un 60% opina que el Brexit va mal y el 53% apoya la reintegración en la UE inmediatamente. Los defensores a ultranza de la ruptura, sostienen que el Brexit por el que votaron no se ha puesto en práctica aún y de ahí las actuales deficiencias.

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