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Diario de Mallorca

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Estados Unidos

Donald Trump refuerza su dominio del Partido Republicano tras el registro del FBI

Determinante en las primarias, y con una casi segura candidatura en 2024, el expresidente comanda sin rivales la formación | Pese a algunas fisuras, se cierran filas con el mensaje contra la espinosa operación, que ha disparado las alertas sobre posible violencia

El expresidente de EEUU Donald Trump, durante un acto electoral en Prescott Valley, Arizona, el pasado 22 de julio.

Antes del 8 de agosto en Estados Unidos hubo quien vio, o quiso ver, cierta erosión del peso de Donald Trump en el Partido Republicano. Las demoledoras sesiones públicas del comité especial del Congreso que investiga el asalto al Capitolio habían hecho algo de mella en su popularidad. En ciertos sondeos y según el análisis de varios observadores y estrategas, parte de los votantes conservadores tenían un apetito de cambio.

Sufrieron también derrotas algunos de los candidatos que el expresidente ha estado apoyando en primarias para las elecciones legislativas del 8 de noviembre. Ninguna de esas derrotas fue más significativas que la de Georgia, estado que será vital para determinar el control del Senado y que era central para el impulso de Trump a la generalización de "la gran mentira" sobre el inexistente fraude electoral de 2020, que podría acarrear y potenciales y peligrosos cambios en las autoridades a cargo de las elecciones.

La erosión, si la hubo, fue un espejismo. Tras el registro realizado por el FBI el lunes pasado en su residencia en Mar-a-Lago, Trump ha revalidado e incluso reforzado su dominio del Grand Old Party. Y como ha dicho Sean Noble, un asesor político republicano de Arizona, un estado donde los candidatos respaldados por el exmandatario han tenido triunfos relevantes, "estamos en territorio inexplorado con un antiguo presidente teniendo este nivel de control sobre el partido".

Respaldo político y de votantes

Aunque la operación del Departamento de Justicia estuvo autorizada judicialmente y, como se ha demostrado, tenía base legal por los indicios de varios delitos relacionados con el manejo irregular de documentos clasificados, ha servido para relanzar a Trump, cercado por otras investigaciones civiles, penales y políticas. Se ha convertido en una útil y buscada herramienta de recaudación de fondos. Y pese a que empiezan a palparse algunas fisuras, ligeras y en ningún caso de los más altos estamentos del partido, Trump ha logrado un cierre de filas casi completo alrededor de su figura y de su mensaje, tan marcado por intereses personales como de costumbre pero, si cabe, más incendiario.

Ese cierre de filas se palpa entre sus votantes más fieles. Una encuesta realizada entre conservadores después del políticamente espinoso registro elevó al 57% el número de votantes en primarias que aseguraban que darían su respaldo a Trump ante una potencial candidatura presidencial en 2024, cuatro puntos más que en en julio. Y ya unos días antes de la operación en Mar-a-Lago, en el cónclave conservador del CPAC, donde el 99% de los asistentes le dieron su aprobación, en una encuesta informal para ver qué candidato quieren en 2024 Trump obtuvo el 69% de los votos, 10 puntos más que en la reunión de febrero. Ron DeSantis, el gobernador de Florida que por ahora es quien más sombra le hace como potencial aspirante a la Casa Blanca, se quedaba con un 24%. "Trump es más popular que nunca", aseguraba el responsable de la votación.

El cierre de filas es también político. Y precisamente DeSantis fue uno de los potenciales rivales de Trump que habló antes y con más contundencia contra el registro del FBI, algo que hicieron también otros casi seguros aspirantes a la Casa Blanca, desde el senador Ted Cruz y el exsecretario de Estado Mike Pompeo hasta el exvicepresidente Mike Pence.

DeSantis lanzaba algunos de los mismos mensajes que han salido desde el registro de la boca o el tecleo en la red social Truth del propio Trump, empeñado en hablar de una "caza de brujas políticamente motivada" y que incide en su visión apocalíptica y antigubernamental de EEUU. Tanto ellos, como medios conservadores, repiten ahora descripciones del país como una "república bananera", y se urge a oponerse al "régimen". Se ha demonizado al FBI y al Departamento de Justicia. Se está llegando a hacer comparaciones con la Alemania nazi o con la Gestapo, se amenaza con investigaciones y, en los casos más extremos de las voces más radicales, se urge a quitar la financiación a la agencia policial.

El registro, además, se está vinculando a otros elementos políticos con los que los republicanos pretenden hacer campaña para las legislativas, en las que además de importantes elecciones estatales se renueva toda la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. "Si van a por Trump irán a por ti", decía recientemente, por ejemplo, Pompeo.

Señalaba, como están haciendo otros muchos republicanos, al refuerzo con 87.000 inspectores de Hacienda aprobado en la Ley de Reducción de la Inflación, una norma con medidas fiscales, sanitarias y contra el cambio climático que ha culminado una serie de victorias legislativas de Joe Biden, que sumadas a la movilización popular progresista contra la decisión del Tribunal Supremo de derogar la protección constitucional al derecho al aborto han mejorado las perspectivas demócratas de mantener al menos el control en la Cámara alta.

¿Candidatura?

Uno de los reparos que muestran algunos republicanos es que Trump use el registro para anunciar su candidatura presidencial de forma inminente, como quieren algunos asesores cercanos. Porque nadie duda de que Trump, de 76 años, se presentará ("si había un 99% de posibilidades de que se presentara ahora son 100%", le decía a Politico una fuente cercana a la operación del expresidente). Pero hay quienes temen que ese anuncio tenga un efecto negativo en noviembre, convirtiendo de nuevo los comicios en un referendo sobre él y desviando el foco de la atención que muchos republicanos quieren poner sobre la frustración ciudadana con la elevada inflación o el precio de la gasolina.

Violencia

El Trump que domina ahora el Partido Republicano es, si cabe, más explosivo que cuando fue candidato por primera vez o cuando ocupó la presidencia, cuando a los mensajes racistas se fueron sumando incitaciones a la violencia, que culminaron con el asalto al Capitolio. Ahora, bajo la sombra de las investigaciones, desatado en su reto a normas e instituciones, tampoco hace nada por calmar las aguas que las voces más radicales están agitando peligrosamente después del registro. "El país está en una posición muy peligrosa, hay una ira tremenda, como no he visto antes, por todas las estafas", dijo este lunes a FoxNews.

El viernes el Departamento de Seguridad Nacional distribuyó un memorando en el que advierte que la agencia y el FBI han identificado desde el lunes pasado un aumento de amenazas "sobre todo online y en múltiples plataformas" contra cargos e instalaciones federales y llamando a "la guerra civil y la rebelión armada".

La semana pasada un hombre armado, que acabó muriendo en un enfrentamiento con la policía, asaltó una oficina del FBI. La madrugada del domingo se suicidó otro hombre armado tras estrellar su coche contra una barricada cerca del Capitolio y tras realizar varios disparos al aire.

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