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Diario de Mallorca

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Guerra en Ucrania

La negativa de Scholz a enviar armamento pesado a Ucrania tensa el Gobierno de coalición alemán

Berlín se resiste a ceder los carros de combate y helicópteros exigidos desde hace semanas por Kiev

Olaf Scholz. EFE

"Aquellos que cuentan con las armas y la munición que necesitamos, pero que se abstienen a ayudarnos, deben saber que el destino de esta batalla también depende de ellos. El destino de personas que pueden ser salvadas". El mensaje del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, la noche del pasado lunes difícilmente pudo ser más directo. El mandatario evitó especificar a quién se refería con los reproches de su discurso. El nombre de Alemania flotaba, no obstante, en el aire.

El canciller federal alemán, el socialdemócrata Olaf Scholz, rechaza desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania el envío de armamento pesado que exige Kiev. Alemania -el cuarto mayor exportador mundial de armamento, según el último informe SIPRI- sí ha enviado lanzagranadas, mísiles de defensa antiaérea, vehículos militares, ametralladores y munición. Sin embargo, Berlín se resiste al envío de carros de combate, otro tipo de tanques o helicópteros bajo la argumentación de que ese paso debe ser acordado previamente con sus socios de la OTAN -especialmente con EEUU- y de que los soldados ucranianos carecen de la formación militar para usar ese armamento. A cambio, ofrece más dinero a Kiev.

Más allá del discurso oficial, lo cierto es que Berlín quiere evitar a toda costa convertirse en una parte activa en la guerra en Ucrania, extremo que podría denunciar Moscú de hacerse efectivo el envío de armamento pesado. De fondo también se deja entrever la tremenda dependencia energética que Alemania tiene del petróleo y, especialmente, del gas ruso. Un cierre prematuro del grifo del gas por parte del Kremlin podría llevar a una paralización parcial de la industria alemana, como llevan advirtiendo expertos y el propio Gobierno federal desde hace semanas, con el consecuente impacto en las cadenas de suministro y el aumento del desempleo.

Kiev rechaza la visita de Steinmeier

Un episodio ha dejado especialmente en evidencia la actual tensión que cunde entre Berlín y Kiev: el presidente federal de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, tenía previsto visitar Ucrania la semana pasada junto a sus homólogos de Polonia, Estonia, Lituania y Letonia. El martes, sin embargo, Steinmeier declaró ante medios alemanes que el Gobierno de Zelenski había rechazado su visita.

El papel de Steinmeier como ministro de Exteriores socialdemócrata en varios Gobiernos liderados por Angela Merkel, con su política de distensión con Moscú a través de los lazos comerciales -una estrategia ya desarrollada por Alemania occidental en la fase final de la Guerra Fría-, parece haber sido el motivo del desplante. En lugar de Steinmeier, el Gobierno ucraniano prefiere recibir a Scholz. El canciller es, no en vano, el único que puede dar luz verde al envío de armamento pesado.

Mientras, las voces críticas también se alzan en el seno del Gobierno tripartito alemán conformado por socialdemócratas, verdes y liberales. Estos dos últimos socios menores se oponen abiertamente al "no" de Scholz y del SPD al envío de armamento pesado. El ministro federal de Justicia, el liberal Marco Buschmann, niega que ese paso pudiese suponer una entrada abierta en la guerra. “Ucrania protagoniza una guerra defensiva. Y si está ejerciendo su derecho legítimo a la defensa, un apoyo exterior en forma de envío de armas nunca puede suponer tomar partido en esa guerra”, argumenta Buschmann haciendo referencia al derecho internacional.

Críticas verdes

"El problema está en la cancillería", ha dicho el verde Anton Hofreiter, presidente de la Comisión Europea del Bundestag. “Tenemos que comenzar por fin a enviar lo que necesita Ucrania y eso también son armas pesadas”, añadió. Los ecoliberales de Los Verdes, con la ministra de Exteriores Annalena Baerbock a la cabeza, se han convertido en los principales valedores de las exigencias de Zelenski dentro del Gobierno de coalición de Berlín.

 La actual situación en el tablero internacional está generando curiosas alianzas en la política alemana. La unión conservadora de la CDU-CSU se ha alineado con el discurso más agresivo de Los Verdes. El nuevo presidente democristiano, el derechista Friedrich Merz, ve en la actual indecisión de Scholz una oportunidad para desgastar al Gobierno: “La pelea abierta en la coalición por el envío de armas a Ucrania daña la imagen de nuestro país en el mundo”, dijo este lunes Merz, que pide una mayoría en el Bundestag que rompa la lógica parlamentaria establecida por el Gobierno tripartito alemán. La llamada ‘Coalición Semáforo’ ni siquiera ha cumplido los seis meses en el poder.

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