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Apuesta del Gobierno

El despertar del tren de noche en Francia

El gobierno francés apuesta por recuperar este tipo de transporte por sus ventajas en la lucha contra el cambio climático. Las líneas ferroviarias nocturnas vuelven a estar de moda en Europa, con la excepción destacada de España

Un tren nocturno en Francia.

Un tren nocturno en Francia.

El tren de noche, considerado durante años como un fósil ante la alta velocidad y las aerolíneas lowcost, resurge en Francia. El gobierno francés promueve este tipo de transporte como una respuesta a la crisis climática y la necesidad de reducir el tráfico aéreo. Tras años de abandono, la administración gala reinauguró en primavera la conexión nocturna entre París y Niza y espera disponer de diez líneas —ahora solo hay tres— antes de 2030. Una apuesta por este modelo ferroviario que sigue la tendencia de otros países europeos como Austria, Suecia, Italia o Alemania.

“Me parece una muy buena decisión que el gobierno quiera recuperar este tipo de transporte. Es menos contaminante y con el tren de noche se pierde bastante menos tiempo, ya que se viaja durante la noche y se llega a su destinación a primera hora de la mañana”, explica a El Periódico Nicole, de 65 años. Era el 31 de agosto por la tarde y esta jubilada esperaba en una larga cola en la Gare de Austerlitz en París para subir al vagón que la llevaría hasta la emblemática ciudad de la Costa Azul.

“Ya no viajo más en avión, así que si quería ir a Niza podía hacerlo en tren de noche o en coche, lo que hubiera resultado más agotador”, afirma Aurélien, de 26 años, un joven ingeniero que se fue de vacaciones al sudeste de Francia con un grupo de amigos, varios de los cuales subieron sus bicicletas al vagón. El interés recobrado por este tipo de transporte, que pasó de 67 líneas en el 2000 a solo dos en 2016, también se debe al “flygskam”. Esta palabra sueca significa vergüenza a viajar en avión. La adolescente Greta Thunberg popularizó hace dos años este fenómeno y ha dejado huella entre las nuevas generaciones galas.

“Si se quiere viajar de París a Barcelona o de Barcelona a Galicia sin destruir el planeta, una de las mejores opciones es el tren nocturno” sostiene Sylvain Fischer, uno de los portavoces de la asociación “Oui au train de nuit”, creada en 2016 cuando este modelo ferroviario parecía destinado a desaparecer. Este colectivo clamó primero en medio del desierto, pero logró reunir más de 200.000 firmas con una petición en defensa del tren nocturno. Con un viaje en avión se emiten 45 veces más partículas de CO2 que con un desplazamiento ferroviario, según la Agencia de medioambiente francesa. Respecto a la alta velocidad, “el tren nocturno tiene la ventaja de que no comporta la construcción de nuevas líneas”, lo que también contamina.

“Sacrificado demasiado deprisa”

Por este motivo, el ejecutivo centrista reconoció que estos trenes “se habían sacrificado demasiado deprisa”, según dijo el primer ministro Jean Castex. Ha utilizado 100 millones de euros de su plan de reconstrucción económica para promoverlos. Un informe gubernamental, presentado en mayo en la Asamblea Nacional, recomendó invertir 1.500 millones para construir nuevas líneas, hasta 25 (cinco de ellas internacionales), y renovar los vagones que disponen de un evidente margen de mejora respecto a su comodidad. Esta política se encuentra en consonancia con la supresión en Francia de aquellos vuelos nacionales en los que haya una alternativa ferroviaria de menos de dos horas y media, una medida integrada en una mediática ley climática que entró en vigor a finales de agosto.

Esta apuesta francesa por el tren nocturno forma parte de una tendencia europea, en que España aparece prácticamente como una excepción. Las últimas conexiones ferroviarias de este tipo en la península Ibérica fueron suprimidas el año pasado, entre ellas el Madrid-Lisboa. Aunque Pedro Sánchez defendió recuperar los trenes nocturnos en su informe de España 2050, Renfe se muestra reticente ante ello. 'Spain is different', también en este ámbito.

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