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Internacionalización

10 pymes mundiales (II): Ariño Duglass, Elittoral, Facet y Praxia Energy

Las cuatro empresas, de Zaragoza, Canarias, Barcelona y Asturias han encontrado en la exportación el motor para seguir creciendo

Praxia Energía, Elittoral, Ariño Duglass y Facet.

Praxia Energía, Elittoral, Ariño Duglass y Facet.

En tiempos de incertidumbre pandémica, la exportación vuelve a ser la clave de la recuperación en España. Las ventas al exterior están creciendo a buen ritmo en 2021: en el primer semestre aumentaron el 23,3% con respecto al año anterior. En este fervor exportador que tiende a más, las pequeñas y medianas empresas tienen mucho que decir y un protagonismo creciente que conquistar.

A continuación, recopilamos diez ejemplos aventajados, de toda España, que han hecho de la exportación su razón de ser y que son adalides de empresas que dibujan un futuro esperanzador. Tres compañías protagonizan esta primera entrega: la valenciana Aiditec Systems; Bornay, Sampol, con sede en Castalla (Alicante); y la catalana BCN3D. Otras tres empresas centran la segunda entrega: la asturiana Praxia Energy, la aragonesa Ariño Duglass, la canaria Elittoral y la barcelonesa Facet. En la tercera entrega figuran las organizaciones de Ibercisa (Pontevedra), Escumar Moda (Zamora), y Quesos del Casar (Cáceres).

ARIÑO DUGLASS: El vidrio que construye el mundo

El que tropieza y no cae, avanza camino. El refrán define a la percepción la trayectoria reciente de la empresa aragonesa Ariño Duglass, especializada en la fabricación de vidrio de alto valor para construcción, ferrocarriles y barcos de lujo, entre otros sectores. La crisis de 2008 les puso en un brete y comprometió su futuro, pero logró salir del pozo fortalecida y cuenta actualmente con unas previsiones deslumbrantes en cuanto a crecimiento, empleo o comercio exterior. Todo ello con unas exportaciones que llegan a más de 60 países y suponen el 80% de la producción.

El resurgir de la compañía no ha sido por casualidad, sino fruto de una estrategia cimentada en la inversión en I+D, la calidad de producción y, sobre todo, el impulso de las ventas fuera de España. "El gran mérito es que hemos demostrado que es posible la internacionalización sin deslocalización. Vendemos en los cinco continentes y seguimos siendo competitivos produciendo desde Zaragoza", señala el director general, Raimundo García-Figueras. Su especialización en el segmento premium de la industria de vidrio, junto con la privilegiada situación logística de Aragón son otros de los ingredientes de su receta de éxito.

Esta pyme industrial, propiedad al 50% de la familia Tarragó y Mariano Ariño, se encuentra inmersa en el desarrollo de un ambicioso plan de inversiones para duplicar la capacidad de fabricación de vidrio que tiene su fábrica de La Puebla de Alfindén, a 18 kilómetros de la ciudad de Zaragoza. La compañía ha destinado este año 4,5 millones de euros a un proyecto para modernizar la planta y dotarla de la maquinaria más puntera, pero la cuantía se elevará hasta 14,5 millones en los próximos años para ahondar en economía circular, digitalización y los objetivos medioambientales de la Agenda 2030.

El plan de transformación va a optar a financiarse con los fondos europeos de reconstrucción. Obtener estas ayudas aceleraría las inversiones, algunas de ellas ya iniciadas, y aseguraría la creación de 100 empleos, que se añadirían a los 150 actuales. La cartera de pedidos de la compañía rebosa de proyectos, lo que le permite tener cubierta la producción de todo 2022. Entre los encargos figuran cristales para trenes de Alemania, Reino Unido y Nueva Zelanda o la Universidad de Oxford.

Los resultados económicos también son brillantes: en 2020 duplicó los beneficios, con un ebitda de 1,6 millones. La facturación de 2021 rondará los 18 millones.

Estructura con vidrios de Ariño Duglass. ACTIVOS

ELITTORAL: Resiliencia ambiental con sello canario

Canarias exporta economía azul y conocimientos sobre el medio marino a tres continentes. La consultora Elittoral desarrolla proyectos medioambientales para asegurar la protección, la conservación y la gestión sostenible de los sistemas marinos. La posición tricontinental del Archipiélago ha facilitado e impulsado la internacionalización de esta empresa que, con una veintena de empleados, tiene su sede principal en Las Palmas de Gran Canaria, pero también cuenta con base en Vigo, Palma de Mallorca o Murcia y en países como Ecuador o Guatemala.

Su ámbito de trabajo abarca la ordenación de la zona costera y de todas las actividades que en ella suceden, tanto de ocio como industriales. Y su objetivo es trazar estrategias para que la sociedad y las infraestructuras se adapten a las consecuencias del cambio climático. En definitiva, fomentar la resiliencia, pues «hay aspectos que ya no podemos mitigar, pero sí reducir sus efectos para mejorar la calidad de vida de las personas que viven en las costas y asegurar la actividad económica que sucede en el medio marino», afirma la directora comercial de Elittoral, Gloria Álvarez.

La empresa, que arrancó su actividad en 2007, nació "casi internacionalizada". La proximidad a Marruecos o Cabo Verde hizo que en sus primeros años de andadura desplegaran sus equipos en estos países y al poco tiempo se desplazaron a Mozambique, Mauritania o Argelia, gracias a las buenas relaciones que mantienen con diferentes grupos de investigación. Su primer contrato fuera de África les llegó en 2012, año en el que dieron el salto a Latinoamérica con un proyecto en Guatemala. "Ahí fue cuando perdimos los complejos y ya nos vimos como una empresa internacional", afirma la directora comercial de Elittoral, quien añade que, después de 14 años sobre el terreno, han atesorado experiencia y conocimiento como para poder enfrentarse a cualquier mercado nuevo.

"Detectamos una oportunidad en que había países en desarrollo que recibían apoyo de organismos internacionales para llevar a cabo programas de recuperación y desarrollo en las franjas costeras", indica Gloria Álvarez. Aunque, reconoce, la dirección de la empresa siempre ha defendido una fuerte convicción de que había que salir fuera de las Islas porque el mercado es global y el conocimiento sobre el medio marino es internacional.

ACTIVOS

FACET: Gigante joyero en Córdoba

La historia de la Córdoba más reciente está íntimamente ligada con la joyería. La ciudad es uno de los polos centrales de un sector que ha tenido que reinventarse para adaptarse a los nuevos tiempos y el Parque Joyero ha sido pieza fundamental de esa evolución. Precisamente, la posición de Córdoba dentro de la joyería fue una de las claves para que Facet, empresa histórica del sector, asentara parte de su producción en la ciudad.

Lo hizo, tal y como cuenta el CEO de Facet, José Miguel Serret, en medio de la pandemia del coronavirus. Fue a finales de septiembre del año pasado cuando esta empresa catalana abrió sede en Córdoba, en el Parque Joyero, buscando proteger una producción hasta el momento muy concentrada en la India, país gravemente afectado por el coronavirus. En este caso, la aventura exterior de Facet es de ida y vuelta. De ida, a producir fuera; y de vuelta, recuperando una parte de su producción en el exterior.

Córdoba, relata Serret, siempre había estado en el punto de mira de Facet, "pero lo íbamos dejando para mañana". El covid aceleró una llegada que siempre había estado en la mente de la empresa y Córdoba se convirtió así en sede de una de las fábricas de la compañía.

La empresa ocupa 1.500 metros en el Parque Joyero, divididos en dos espacios, uno dedicado a la fabricación y otro centrado en la parte administrativa. "Gran parte de la producción la hemos trasladado aquí", explica Serret, que avanza que ya han abierto un nuevo periodo de contratación de personal de una quincena de personas, que se sumarán a los más de 70 trabajadores con los que cuenta la empresa en Córdoba.

Puede pensarse que, dentro de una crisis económica como la derivada del coronavirus, la joyería queda relegada a un segundo plano en la lista de la compra. Facet, sin embargo, espera cerrar este 2021 superando los datos de negocio del 2019. Serret detalla que, dentro del sector, o al menos desde la experiencia de Facet, existen dos divisiones: por un lado, el retail, y por otro, las grandes cuentas. El precio medio de esas grandes cadenas sí ha caído, pero no ha ocurrido lo mismo en el otro polo. "El que tiene poder adquisitivo no tenía opciones de gasto durante la pandemia, pero la compra de joyas siempre ha estado ahí", evidencia el CEO de Facet, que añade que el mercado de joyería que negocia con piezas que se pueden usar cada día "sí está sufriendo la crisis".

En Facet, además, juegan con la baza de la trazabilidad. De todas las piezas se puede saber de dónde se extrae el material y por las manos que ha pasado o conocer que se han cumplido todos los derechos de los trabajadores durante su producción. Esto es clave para una empresa del tamaño de Facet y su inversión a largo plazo.

José Miguel Serret, propietario de Facet. CHENCHO MARTÍNEZ

PRAXIA ENERGY: huyendo del impuesto al sol

Pablo Cuesta, consejero delegado de la compañía asturiana Praxia Energy dedicada a la fabricación de estructuras para paneles solares, se pone a enumerar los países a los que exporta sus productos y durante ese ejercicio mental tiene que parar varias veces para intentar no dejarse ninguno por el camino. La lista es larga. Larguísima. Y hay lugares de lo más exóticos. "Siempre tuvimos la vocación de exportar, creo que es nuestro ADN", señala.

Sus productos han tocado el suelo de 32 países diferentes. De hecho, más del 80% de las estructuras para paneles solares que hacen en una factoría que tienen en la localidad asturiana de Langreo van para los mercados extranjeros. Pero todo en los negocios, y en la vida, tiene un comienzo. Un inicio. Una primera pica. La de Praxia fue en Italia, en 2009.

La compañía buscó el abrigo en los mercados internacionales que España le negaba. Eran los tiempos del conocido como "impuesto al sol" y las ventas de placas solares no pasaban por aquellos momentos en el país por su mejor momento. Así que Praxia se fue a buscar el negocio fuera. "Nuestro producto es especializado y buscar nuevos mercados te permite aprender y reducir la dependencia local", señala Cuesta.

Con el paso de los años la nómina de clientes en el extranjero fue creciendo. Fueron recibiendo demanda de los países nórdicos, por ejemplo, con menos horas de sol que España, pero con una gran demanda de estos productos.

Poco a poco, Praxia, señala Cuesta, fue demostrando fuera de España que "somos una empresa confiable y competitiva, con experiencia y capacidad técnica e industrial". Y así fue abriéndose un hueco y diversificando su negocio en el extranjero. También influyó las facilidades que daban a los clientes para financiar los productos, lo que en el argot económico se conoce como bancabilidad.

Ahora, en el mercado nacional la situación ha cambiado. De forma radical. El mercado de la energía solar (y, por extensión, el de las renovables) está boyante. Va viento en popa. La demanda está creciendo de forma exponencial año a año, más en el sur del país que en el norte, pero eso no ha sido una excusa para que la compañía replegara alas en el extranjero. Más bien lo contrario. Continúa intentando ampliar su presencia fuera. Cuesta está convencido que esa es la garantía del éxito. La diversificación.

Con tanta calle en los mercados internacionales, también ha habido alguna que otra mala experiencia. Pero nada que no les haya impedido reponerse. "Alguna que otra ha habido", reconoce Pablo Cuesta, "pero las olvidamos pronto", resuelve. De todo se aprende, de hecho, asegura que "en ese sentido, el apoyo de las entidades financieras para el análisis". Fue el bastón en el que asentar su proyección internacional.

El empresario solo tiene una espinita clavada. Una que está al otro lado del globo, la de Australia. Le gustaría que su próxima pica internacional fuera en el continente australiano. "De momento, es el continente que se nos resiste", reconoce.

Pablo Cuesta, consejero delegado de Praxia Energía. ACTIVOS

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