Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Internacionalización

10 pymes mundiales (I): Aiditec Systems, Bornay y BCN3D

Las tres empresas, de Valencia, Alicante y Barcelona, han encontrado en la exportación el motor para seguir creciendo

Aiditec Systems, Bornay y BCN3D.

Aiditec Systems, Bornay y BCN3D.

En tiempos de incertidumbre pandémica, la exportación vuelve a ser la clave de la recuperación en España. Las ventas al exterior están creciendo a buen ritmo en 2021: en el primer semestre aumentaron el 23,3% con respecto al año anterior. En este fervor exportador que tiende a más, las pequeñas y medianas empresas tienen mucho que decir y un protagonismo creciente que conquistar.

A continuación, recopilamos diez ejemplos aventajados, de toda España, que han hecho de la exportación su razón de ser y que son adalides de empresas que dibujan un futuro esperanzador. Tres compañías protagonizan esta primera entrega: la valenciana Aiditec Systems; Bornay, Sampol, con sede en Castalla (Alicante); y la catalana BCN3D. Otras tres empresas centran la segunda entrega: la asturiana Praxia Energy, la aragonesa Ariño Duglass, la canaria Elittoral y la barcelonesa Facet. En la tercera entrega figuran las organizaciones de Ibercisa (Pontevedra), Escumar Moda (Zamora), y Quesos del Casar (Cáceres).

BCN3D: Impresoras para la nueva fabricación

BCN3D es una de esas empresas jóvenes que basan su crecimiento en la internacionalidad de su actividad y perspectivas más allá de lo previsible. Nacida como una ‘spin-off’ de la Universitat Politécnica de Catalunya (UPC) está especializada en el desarrollo de la producción aditiva. Fabrica impresoras 3D para el entorno empresarial. Con una facturación de unos 4,1 millones de euros, la empresa catalana con sede en Gavà (Baix Llobregat), ya suma casi un centenar de trabajadores y se encuentra a las puertas de abordar nuevos retos de crecimiento. Gracias a la captación de recursos a través de rondas de inversión ha ido puliendo sus desarrollos con máquinas caracterizadas por elevada polivalencia y la capacidad de usar múltiples materias primas para realizar modelos 3D. Las máquinas de BCN3D se venden ya en 65 países y el 90% de los ingresos provienen del extranjero. Está presente en países con tanta competencia como EEUU, China, Rusia o India, por ejemplo.

BCN3D abre cada día nuevas expectativas de negocio, propias y ajenas. Ha logrado en rondas de financiación 5,5 millones de euros, con inversores como los fondos JME VC, Accurafy4, Victoria, el CDTI, Danobatgroup y el grupo Mondragón.

Son las impresoras de BCN3D aparatos distanciados de las impresoras domésticas, con precios de entre 3.500 y 10.000 euros. En los últimos modelos se incorporan dobles cabezales de extrusión. El diseño cerrado y su cámara con control de humedad son destacables. 

Se puede imprimir con plásticos, pero también con ABS, poliamidas o fibra de carbono. Los clientes de BCN3D hacen prototipos de piezas para ser reproducidas en serie posteriormente. Xavier Martínez Faneca, consejero delegado de BCN3D, explica que "los sectores que más utilizan las impresoras 3D son la automoción, las ingenierías, los hospitales, diseñadores de producto y el sector educativo". También sirven para fabricar en poco tiempo herramientas básicas en procesos cuya reposición no puede depender de terceros. La impresora 3D abre nuevas cotas de independencia productiva para las empresas. 

Xavier Martínez Faneca, CEO de BCN3D. ACTIVOS

BORNAY: Minieólica para la Antártida y el Congo

Bornay es una pequeña empresa ubicada en el municipio alicantino de Castalla que, según aseguran desde la compañía, se ha convertido en la única representante española en el sector de la minieólica. Fue un electricista, Juan Bornay, el que puso en marcha la firma, cuando decidió aprovechar su ingenio para fabricar unos pequeños molinos de viento con los que hacer llegar la electricidad a las zonas más alejadas de su población. Medio siglo después, los aerogeneradores de la empresa se pueden encontrar en más de 80 países de todo el mundo, llevando la luz a lugares absolutamente remotos donde no llegan los tendidos eléctricos.

Todo empezó en los años 70, cuando Juan se fijó en los pequeños molinos de viento que por aquel entonces se utilizaban para extraer agua de los pozos. Lo que hizo fue adaptarlos para producir electricidad, en lo que fue el origen de la empresa. El objetivo era llevar la luz a las masías diseminadas en los alrededores de Castalla. El crecimiento a partir de ahí fue imparable, hasta el punto de que, desde aquellos comienzos, Bornay ha pasado de ser un taller donde se trabajaba de forma manual a disponer de una planta de producción propia y un departamento de I+D+i que le ha permitido mejorar sus productos, y a contar con tres sedes, dos en España y una tercera en Miami. 

La firma ha tenido desde sus inicios un enfoque internacional, y un ejemplo de ello es la Base Antártica Española Juan Carlos I. En ese lejano punto del planeta puede encontrarse una instalación fabricada por Bornay, al igual que en otras tres bases de la misma zona que también han recurrido a la firma de Castalla para abastecerse de energía eléctrica. Asimismo, junto a las líneas de Nazca, situadas al sur de Perú, un equipo de Bornay alimenta a una torre de telecomunicaciones. En las estaciones meteorológicas de Islandia disponen igualmente de aerogeneradores fabricados por esta pyme alicantina.

Pero hay mucho más. La firma también tiene una vertiente solidaria y de responsabilidad corporativa, que ha propiciado que emprenda diferentes proyectos sociales. A través de su iniciativa Ilumina Sonrisas, ha mejorado el bienestar de comunidades de Venezuela, el Congo o Tanzania. En este último país, lo que era un pequeño valle habitado por apenas 150 personas es hoy en día un pueblo de casi 20.000 habitantes, con colegios y otros servicios, merced a los aerogeneradores puestos en marcha.

Juan de Dios Bornay ha tomado el relevo de su padre al frente de la empresa. Explica que el secreto de su éxito es prestar un servicio integral a los clientes, suministrando todo lo necesario para el funcionamiento de sus equipos. Desde el propio aerogenerador a las baterías, pasando por los sistemas de distribución e incluso placas solares. El fuerte impulso experimentado en los últimos tiempos por las energías renovables también está suponiendo un empuje para Bornay, que factura 8 millones de euros anuales. "En estos momentos fabricamos unos 150 aerogeneradores al año, pero nuestras instalaciones tienen una capacidad para producir hasta 500, por lo que el potencial de crecimiento es amplio", concluye.

La planta de producción de Bornay en el municipio alicantino de Castalla. JUANI RUIZ

AIDITEC SYSTEMS: Pararrayos para medio mundo

Como no hay mal que por bien no venga, el cambio climático está siendo una bendición caída del cielo -nunca mejor dicho- para la empresa valenciana Aiditec Systems. Y es que esta pequeña compañía de ocho trabajadores y una facturación de 2,3 millones de euros fabrica pararrayos que vende en los cinco continentes, desde México y Perú a Serbia, Taiwan, Vietnam, Egipto, Malasia o la India. Daniel Blanco, fundador de esta firma junto a su padre Ángel hace justo una década, asegura que el empeoramiento creciente del tiempo "produce tormentas cada más fuertes, con mucho aparato eléctrico, y la gente trata de proteger sus viviendas, comunidades de propietarios y empresas. Cuando sale en los medios el impacto de un rayo sobre un edificio, las consultas a nuestra web se disparan y aumenta considerablemente la demanda".

Por ser algo didácticos, estamos hablando de un aparato del tamaño de medio brazo que pesa entre tres y cuatro kilos y cuyo precio, en función del tamaño, oscila entre los 500 y los 1.200 euros. Esta pequeña empresa se ha centrado desde su nacimiento en 2011 en crear sistemas de protección contra los rayos, que incluyen además prevenir la "sobretensión" y, evitar, por tanto, los efectos sobre electrodomésticos. Aiditec lleva a cabo la fabricación íntegra de pararrayos en sus instalaciones de València, donde cuenta con un taller. Produce al año unas 2.000 unidades y, como explica su copropietario, el 80 % de su facturación procede del exterior. ¿Por qué solo un 20 % de las ventas son nacionales? Daniel Blanco responde que el motivo hay que buscarlo en los plazos de pago en España, que pueden demorarse 200 días. "Somos fabricantes, no nos dedicamos a financiar productos, ni creemos que debamos actuar como un banco. Por eso decidimos enfocarnos en el mercado internacional", apunta, antes de confesar que también producen pararrayos para otros fabricantes.

La compañía tiene un acuerdo de colaboración con otra firma valenciana, MD Equipos Tecnológicos, que está especializada en protecciones eléctricas. A través de esta empresa, Aiditec Systems coloca sus productos en el mercado español, mientras que MD canaliza a través de Aiditec sus ventas en el extranjero. 

Daniel Blanco posa con dos pararrayos. ACTIVOS

Compartir el artículo

stats