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Tipos de interés

El Gobierno plantea alargamientos de plazos y carencias para hipotecados de clase media

Calviño ciñe los límites en los tipos y las quitas a los más vulnerables y quiere cerrar el acuerdo con la banca en los próximos días

La vicepresidenta Nadia Calviño con los representantes de AEB, CECA y UNACC en una reunión hace unas semanas. CECA

La negociación entre el Gobierno y la banca para aprobar una estrategia de ayuda a los hipotecados en problemas por la escalada del euribor se ha acelerado y el Ejecutivo confía en cerrarla "en los próximos días". El Ministerio de Economía ha trasladado al sector un planteamiento que incluye alargamientos de plazos y periodos de carencias en los pagos de las cuotas para hipotecados de clase media en apuros, según confirman diversas fuentes financieras a El Periódico, del grupo Prensa Ibérica. Las medidas más contundentes -como limitaciones de los tipos de interés, condonaciones parciales de deuda y daciones del inmueble en pago del crédito- seguirán reservadas para las familias en situación más vulnerable, como viene sucediendo desde 2012. El objetivo es aliviar la carga financiera de los hogares en problemas, pero sin perjudicar la cultura de pago de las deudas ni la estabilidad financiera del país.  

En una entrevista en RNE, la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, ha confirmado este jueves que el Gobierno trabaja con el sector en "dos vías de trabajo" para "dos tipos de familias", como adelantó el martes este diario. Por un lado, pretende "mejorar el funcionamiento" y "agilizar" el Código de Buenas Prácticas para la reestructuración de hipotecas de familias vulnerables de 2012. Pero también quiere un marco de actuación específico para "familias de clase media que pudieran entrar en riesgo de vulnerabilidad". Es decir, aquellas que "no es que hayan perdido su empleo o tengan un problema de no tener el mínimo para vivir, pero sí que se ven muy afectados en su situación financiera por culpa de la acelerada subida de los tipos de interés de referencia".

El Gobierno pretende que la banca ofrezca a este colectivo unas cuotas hipotecarias "más asumibles", pero sin que ello les suponga un "aumento de los costes financieros". Se trata de un punto clave: los alargamientos de plazo y las carencias reducen los pagos mensuales que deben abonar las familias, pero suponen un encarecimiento del precio final de las hipotecas salvo que se regule lo contrario. Así, se pagan más intereses por ser el plazo más largo o por ser el capital pendiente más alto una vez acabada la carencia, al tiempo que se debe hacer una novación del crédito con la consiguiente comisión (normalmente del 1% del capital pendiente).  

Economía, según las fuentes, no ve con malos ojos la propuesta de la banca de alargar los plazos en cinco años hasta un máximo de 40, pero quiere ir más lejos en cuanto a medidas adicionales y a los requisitos que deberán cumplir las familias de clase media que puedan beneficiarse de las mismas. Las patronales AEB (bancos) y CECA (antiguas cajas) propusieron unos requisitos solo algo más flexibles que los del código de 2012, pero el ministerio los considera demasiado restrictivos tanto en este caso como en el de las familias vulnerables.

Fases de aprobación

La idea sobre la mesa de negociación es que las medidas para las clases medias se articulen mediante un marco de actuación que las entidades se comprometan a cumplir, como han hecho con el plan para mejorar la atención de los mayores de la pasada primavera y el plan para llevar los servicios financieros físicos a la España rural de hace unas semanas. En cambio, el Código de Buenas Prácticas, que se va a reformar como ya se hizo en 2013, 2015, 2017 y 2019, tiene carácter normativo y por lo tanto es de obligado cumplimiento para las entidades voluntariamente adscritas al mismo. 

El Gobierno confía en llegar a un acuerdo la semana que viene, pero posteriormente deberá pasar por el Consejo de Ministros (el Código de 2012 se aprobó vía Real Decreto). Las entidades, por su parte, necesitarán un tiempo para adaptar sus procedimientos y sistemas y poder aplicar las medidas. La mayor velocidad que han tomado las negociaciones, explican las fuentes, no se debe a que las partes detecten una oleada inminente de problemas masivos de pago, sino a que se quiere ofrecer cuanto antes un escenario de certidumbre y tranquilidad a los hipotecados.  

Reuniones casi diarias

Calviño, precisamente, ha asegurado que su departamento está manteniendo reuniones con la banca "prácticamente a diario" y confía llegar a un acuerdo "en los próximos días". También ha asegurado que el 'impuesto' a los bancos impulsado por el Gobierno no ha entorpecido las negociaciones: "A nadie se le escapa que no están contentos y que defienden sus intereses, y eso hay que entenderlo. Pero tenemos un diálogo constructivo. Ellos son los primeros interesados, francamente, en que los ciudadanos sigan pagando sus hipotecas".

Al contrario de lo que hizo Pedro Sánchez el pasado viernes, la vicepresidenta he evitado culpar a Luis de Guindos, vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE) y exministro del PP, por el reciente informe de la autoridad monetaria que cuestionó dicho 'impuesto'. "Lo que ha hecho el BCE es poner sobre la mesa cuáles son las cuestiones que hay que examinar en este tipo de gravámenes, no solo en España sino en cualquier otro país. De hecho, han hecho informes bastante más duros y estrictos respecto a otros países. Nosotros ya tuvimos en cuenta esos aspectos y creo que no da para más", ha relativizado.

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