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Pesca

Bruselas quita oxígeno a toda la flota: elude aclarar a qué profundidad veta los aparejos

Publica la norma que cercena la pesca de fondo, pero no especifica si se permiten las nasas o el palangre hasta los 400 metros | La directiva estaría en vigor para el periodo navideño

Pérez Igrexas, Ana Pontón, Javier Touza y Ana Miranda, ayer en la sede de ARVI. Ricardo Grobas

Es complicado, pero posible, decir una cosa y la contraria en sesenta palabras. Lo demostró el lunes la Comisión Europea con la publicación del reglamento de ejecución 2022/1614, con el que veta las artes de pesca de fondo en más de 16.400 kilómetros cuadrados, en 87 áreas que pillan de lleno tanto a la flota gallega de Gran Sol, Cantábrico o a la de litoral. Una norma divulgada cuatro días después de un anuncio vía nota de prensa y que, lejos de aclarar su impacto, deja al sector con los mismos miedos e idéntica incertidumbre. Lo que había anunciado la Comisión de Pesca, presidida por el lituano Virginijus Sinkevicius, es que “los cierres [a la actividad] afectan a los buques equipados con redes de arrastre de fondo, dragas, redes de enmalle de fondo, palangres de fondo, nasas y almadrabas”. Lo que desconocía la flota era a qué profundidad no se podrían utilizar nasas o largar un aparejo fijo de palangre, porque la idea inicial de Bruselas era de prohibir la pesca a más de 400 metros bajo la superficie. “Tal y como está redactada –inciden fuentes del sector–, España puede interpretarla de distinto modo a Irlanda. No lo sabemos”. De modo que la situación es la misma que el pasado jueves: la sombra de la desaparición pende sobre la cabeza de un millar de embarcaciones. Equivale a un 20% del músculo pesquero activo de Galicia, en un ajuste equivalente al realizado en los últimos treinta años.

¿Estará permitido largar nasas en esas zonas si no se alcanzan los 400 metros de profundidad? No hay respuesta en el galimatías legal emitido este lunes con la firma de Ursula von der Leyen; Faro de Vigo trató de despejar esta equis con el departamento de la número dos de Pesca en Bruselas, Charlina Vitcheva, sin éxito. De un lado, el artículo en cuestión expone que el veto a la pesca se activará “en lo que respecta a su aplicación a las actividades pesqueras con artes de fondo a más de 400 metros de profundidad”. Pero, a renglón seguido, determina que “se prohibirá la pesca con artes de fondo en todas las zonas incluidas en la lista”, cuyas coordenadas enumera a continuación a lo largo de casi 140 páginas. “Deja toda la responsabilidad en los Estados miembros. ¿Qué pasa si mi sonda pone que estoy a una profundidad de 50 metros y hay al lado un valle?”, se pregunta un armador. En ese momento estaría en riesgo presumiblemente de estar operando de forma ilegal. Y la propia Bruselas, por cierto, está por la labor de considerar cualquier práctica irregular como de “actividad criminal”.

La pérdida de una quinta parte de la flota equivale a dejar de faenar 25.000 toneladas al año

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Si se traspasa a números absolutos ese 20% de flota en riesgo, equivaldría a dejar de faenar más de 25.000 toneladas y a restar una facturación en los pósitos de 85 millones de euros. “Una de las demostraciones de que quieren acabar con la pesca es que esta norma se sacó la semana pasada y se publica hoy [por ayer]. No nos vamos a quedar de brazos cruzados y pelearemos contra esta injusticia hasta donde tengamos que llegar”, condena el Federación Nacional de Cofradías de Pescadores, y patrón mayor del puerto de Burela, Basilio Otero. “Estos espacios marinos donde se prohíbe pescar no son nuevos espacios de pesca”.

Como desveló este periódico, la Comisión de Pesca aprobó este denominado “acto de ejecución” sin tener información de impacto socioeconómico, como reconocen sus informes oficiales. “Es difícil determinar una preferencia, ya que se desconocen los impactos socioeconómicos. Algunas pesquerías van a algunos lugares de forma regular, y pueden ser importantes para ellos, aunque el esfuerzo no es muy alto”, expone textualmente el ICES (International Council for the Exploration of the Sea, CIEM en castellano) en el que se basaron Sinkevicius y Vitcheva para lanzar la medida. Con anterioridad, y como reflejan sus agendas, solo había abordado la prohibición a la pesca en estas áreas marinas protegidas (VME, por sus siglas en inglés) con un grupo de ONG, no con la industria pesquera.

Desde el lunes hay 60 días para plantear una acción judicial en contra de este reglamento, que entrará oficialmente el 9 de octubre, justo después de la feria Conxemar. Como indicaron fuentes del sector, no sería posible enmendar este escenario hasta finales del mes de enero. Esto es, en todo caso, después de la campaña de Navidad, una de las más importantes para la flota a efectos de capturas y facturación por la elevada demanda de producto.

Un “frente común” contra la “muerte del sector”

La portavoz nacional del BNG, Ana Pontón, reivindicó la creación de un “frente común” para poder hacer “presión política” ante la decisión de la UE de cerrar a la pesca de fondo 87 áreas de aguas comunitarias, fundamentales para la flota gallega. Lo trasladó, en declaraciones a los medios, tras mantener una reunión con los responsables de la Cooperativa de Armadores de Vigo (ARVI), en la que también participaron la eurodiputada nacionalista, Ana Miranda; la diputada autonómica, Carmela González; y el concejal del BNG en la ciudad, Xabier Pérez Igrexas.

Ana Pontón constató, tras el encuentro, que hay “preocupación e indignación” en el sector, ante una decisión “que pone en riesgo cientos de empleos” en un sector “estratégico” para la economía de Galicia. “No lo podemos permitir, tenemos que hacer un frente común. El propio sector ha hecho un gran esfuerzo para ser sostenible (...), se usa aquí un criterio pero se defienden otros intereses”, abundó. Y recordó que el cierre de esas áreas supondrá un “incremento de precios” para los consumidores y el aumento de importaciones de pescado de países terceros “que no tienen los mismos controles sanitarios”.

Por su parte, el presidente de ARVI, Javier Touza, reiteró que la aplicación de ese cierre “puede suponer la muerte de la pesca gallega tal y como la conocemos”, y repitió que la medida tendrá “un impacto inmediato” en más de 60 buques de palangre gallegos, a los que hay que sumar flotas como la volanteira y la de arrastre.

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