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El viaje (mejor en compañía) de Nueva Pescanova

La búsqueda de un socio industrial ha sido infructuosa y Abanca debe reducir su exposición | La pesquera proyecta compras para mejorar márgenes y rentabilidad

El viaje (mejor en compañía) de Nueva Pescanova.

Cuando la posición de Abanca en Nueva Pescanova estaba a años luz de la mayoría que ostenta a día de hoy (97,76%), al menos una compañía pesquera gallega fue tanteada para forjar una operación de venta. 800 millones pedían entonces los bancos por su participación en la multinacional de Chapela, como desveló FARO, diario que . Era el año 2018. En todo momento, desde que las entidades financieras asumieron la responsabilidad de reflotar el grupo –ya habían asumido quitas por 1.560 millones de euros, tras la calamitosa gestión final de Manuel Fernández de Sousa–, dejaron claro que su participación en el grupo que hoy preside José María Benavent era temporal. “El negocio de un banco no es vender pescado”, apuntaban fuentes del núcleo duro de los acreedores. La irrupción meteórica del banco gallego en el accionariado supuso, a partir de 2020, un cambio total en la hoja de ruta: había que vender Pescanova, sí, pero sin tanta prisa. Pero la búsqueda de un “socio industrial” que acompañase a los de Escotet fue infructuosa. Ahora, como publicó ayer este periódico, Abanca se ha lanzado a localizar un socio financiero. Hay tres objetivos que cumplir: reducir exposición en Nueva Pescanova, refinanciar su deuda y dotarla de mayor tamaño.

Un socio industrial

Nueva Pescanova es una compañía extremadamente vertical y compleja. Tiene mucha presencia en actividad extractiva en origen (62 buques), acuicultura industrial (Centroamérica y Galicia), procesado con socios locales (Perú, India, Irlanda) y una extensa red de procesado, logística de frío y comercial. A excepción de los grandes traders japoneses, en el negocio de la proteína marina existe una cierta especialización en un tipo de negocio o producto. Por ejemplo, la noruega Mowi (antes Marine Harvest) está centrada en los salmónidos de cultivo, como Cermaq, y la tailandesa Thai Union en las conservas de atún. Pescanova obtiene, sin intermediarios, gambón argentino, langostino vannamei, rodaballo, merluza, dorada, pota, cangrejo, rape y rosada. Y se desprendió de la tilapia (Brasil), perdió salmones y truchas (Perú) y vendió el sushi (Katei Alimentación, España). No tiene fácil acomodo en otros players de la industria, al menos si pretende venderse íntegra, sin desmembrarse, como ha repetido siempre Abanca.

Abanca ha incidido en que la pesquera gallega no será vendida por partes

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“Pescanova e Iberconsa no pueden fusionarse ni comprarse porque ambos están en Argentina con 12 tangoneros cada uno. No les permitirían tener esa concentración ni es de sentido común. Y lo mismo en Namibia”, apunta un directivo de la industria. Iberconsa es propiedad del fondo norteamericano Platinum, del dueño del equipo NBA Detroit Pistons; podría asumir la operación, otra cosa es que tuviera sentido estratégico. “A nadie le gusta convertirse en una filial, y con Pescanova serías una subsidiaria”, abunda un inversor extranjero especializado en el sector.

En definitiva, no hay –o no ha aparecido todavía– ese compañero de viaje.

Socio financiero

Abanca ha asignado al banco de inversión Rothschild la tarea de fichar un aliado par Nueva Pescanova, pero de carácter financiero y que no pretenda entrar en la gestión diaria. Su intención pasa por rebajar ese nivel de exposición, sin perder la mayoría en el accionariado. Esto es, traspasar una parte de sus títulos en Pescanova hasta quedar por debajo del umbral del 50% más una acción. El traspaso de acciones es relevante para la entidad financiera, por cuanto le permitiría no consolidar la deuda de esta participada en caso de que el eurobanco (BCE) le meta prisa. “Es lo que quiere el Banco de España, desde luego”, indican desde el ámbito financiero. De momento, tanto Nueva Pescanova como el Deportivo de La Coruña están clasificados como “grupos enajenables de elementos que se han clasificado como mantenidos para la venta”, por lo que no ha tenido que ejecutar esa consolidación. Pero tanto la pesquera como el equipo de fútbol llevan ya más de un año bajo ese apéndice, en interinidad.

La deuda

“El objetivo de refinanciar deuda es muy claro y está decidido”, indican fuentes próximas a la compañía. De acuerdo al balance remitido por Pescanova al Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF), la deuda neta a cierre de marzo ascendía a 452 millones de euros, equivalente a más de cinco veces Ebitda. El problema que puede tener Abanca es qué entidades van a querer participar en este proceso. “El sector bancario tradicional no lo hará por consumos de capital y dotaciones”, explican desde las entidades consultadas. Ahí es donde entra de nuevo Rothschild. “Es preciso –abundan desde el propio entorno de Nueva Pescanova– la entrada de fresh money, caja. Si alguien pone 150 o 200 millones será más sencilla la refinanciación”. La francesa BNP Paribas no es reticente, en principio, a valorar esta opción.

Ganar tamaño es una prioridad y Argentina es una de las posibilidades

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El tamaño

Nueva Pescanova maneja un volumen de activos superior a los 1.000 millones de euros, con un enorme perímetro de consolidación, pero con resultados exiguos. “El margen es muy escaso, muy pobre”, lamentan las mismas fuentes. En el ejercicio fiscal de 2021 logró un beneficio neto de 7 millones de euros. “Con un mayor tamaño se incrementa la rentabilidad. Porque, si quieres seguir siendo lo que eres ahora, difícilmente lo vas a conseguir. Y comprar una empresa de trading te aportaría volúmenes, pero poco margen”. De ahí que desde Chapela trabajen en una operación de crecimiento inorgánico, la primera desde el crac de la vieja Pescanova, con presencia extractiva en origen. Argentina, donde el grupo ya opera con tangoneros, poteros y arrastreros, es la opción más plausible.

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