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Marcus Cooper, el palista infalible en las grandes citas

Marcus Cooper Walz.

Mientras Saúl Craviotto y Carlos Arévalo decidieron empezar sus vacaciones tras su participación en Tokio, a los otros dos componentes del K4-500 que se colgó la plata en los Juegos, Marcus Cooper y Rodrigo Germade, se les ocurrió una locura: «¿A que no hay cojones de ir al Mundial?». Y para allá que fueron.

Con el oro que el palista mallorquín se colgó ayer en Dinamarca, ha hecho historia. «Empezó a gustarme y empezaron a llegar los resultados». Marcus Cooper Walz (Oxford, 3 de octubre 1994) explicaba así, cómo se había decantado por el piragüismo. Con 21 años ya había tocado la gloria olímpica en 2016, aunque llevaba dos temporadas codeándose entre la elite. Desde 2014, el mallorquín no falla en las grandes citas.

De padre inglés y madre alemana, llegó a Mallorca pocos meses después de su nacimiento y creció en la isla. Jugó al baloncesto en el Joan Capó de Felanitx y al fútbol en el club de su pueblo, Cala d’Or, pero encontró en el agua su elemento y su razón de ser. Tenía 12 años cuando se apuntó junto a un amigo a un cursillo y desde entonces, no ha parado de crecer.

En 2008 disputó su primera competición en Eivissa. Fue cuarto. Tenía a Joel Badia como entrenador y dos años después arrancó su escalada con el Campeonato de Balears cadete. Al siguiente ya estaba entre los diez mejores nacionales de su edad y era convocado a una concentración de la selección española junior en Trasona (Asturias). A los 15 años apuntaba a lo máximo.

El título en el Campeonato de Mundo junior con el K4 1.000 metros español, con solo 16 años, le abrió las puertas del CAR de Madrid (Residencia Blume).

Explosivo, potente, luchador y trabajador incansable. Un diamante en bruto que en 2012 acaparó los títulos en el Nacional. Y que con 17 años no bajó del podio en el Europeo. Imparable. Tanto, que con 18 años se estrenaba en categoría sub-23. En 2014 se instaló en la elite, su nombre aparece con letras brillantes en la mayoría de campeonatos. Arrancó el año como mejor sub-23 nacional, ganando el Mundial con el K4 y clasificándose para el Mundial absoluto en K1 500 metros. Desde entonces, es habitual en los podios, ya sea solo (K1) o en compañía (K2 o K4). En su palmarés presenta dos oros (2017 y 2018) y una plata (2018) en Europeos; dos oros (2017 y 2021), cuatro platas (2015, 2017, 2018 y 2019) y el bronce de 2014 en Mundiales; el oro de Río 2016 y la plata de Tokio 2020.

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