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Gimnasia artística

Incombustible Cintia Rodríguez

La gimnasta mallorquina, que en junio tuvo que renunciar a los Juegos de Tokio, se somete la semana que viene a su novena operación de rodilla - Piensa seguir «con la mente en París 2024»

Cintia Rodríguez se ejercita en las paralelas asimétricas.

Cintia Rodríguez se ejercita en las paralelas asimétricas. DM

Cintia Rodríguez se someterá la próxima semana a su novena intervención en sus rodillas, la cuarta en la izquierda, desde que en 2009 entrara por primera vez en quirófano. La gimnasta del Xelska, que estudia tercer curso de Criminología en la UNED -«acabo de salir de un examen y estoy contenta porque me ha ido bien»- será operada por el doctor Manuel Leyes, el mismo que la intervino por cuarta y quinta vez en la rodilla derecha. El doctor someterá a la gimnasta a una plastia y a un reforzamiento de la rodilla al tener rotos tanto el ligamento cruzado y los meniscos.

El pasado mes de junio vivió uno de los peores momentos de su vida al verse obligada a renunciar a los Juegos de Tokio, el sueño de todo deportista de élite. «No podía hacer más. Sufrí tres caídas a finales de mayo», rememora. La lesión que originó su octavo paso por el quirófano llegó de la manera más tonta, dándose un golpe en el sofá de su casa durante la pandemia mientras se ejercitaba. Se rompió el menisco externo, el principio de seis meses de recaídas. «Desconecté y me fui de viaje a Andalucía», dice. Por este motivo admite que ha cogido por primera vez en su vida «un poco de miedo. Nunca había tenido», comenta.

Para combatirlo, desde hace medio año trabaja con el psicólogo Roberto Silva, que le ha ayudado a superar los malos momentos y a encarar el futuro con optimismo. Tanto que Cintia, que el próximo noviembre cumple 27 años, lejos de rendirse, piensa en los Juegos de París 2024. «Lo que tengo claro es que si sigo en la gimnasia es para estar en la élite. Pero quiero esperar cómo va la operación, qué me dice el médico, si la pierna está estable y si mi cuerpo y mi cabeza están bien. Será un proceso largo», explica. Tanto como la rehabilitación que le espera, «un mínimo de ocho meses», en la que incluirá una de sus grandes pasiones desde siempre, la bicicleta. «Siempre me ha gustado salir a rodar con mi entrenador, Pedro Mir», cuenta. Su parón obligado lo ha aprovechado participando en julio en la Challenge Garden Hotels, quedando séptima entre 28 participantes. Y también le ha ido bien físicamente: «No me duele la rodilla», sentencia.

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