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Una mañana de pruebas de canto en el Teatre Principal de Palma

Niños y jóvenes se presentan a la selección para formar parte de los diferentes coros filiales

Margalida Ripoll da indicaciones a una niña durante la prueba. MANU MIELNIEZUK

La mañana de este sábado en el Teatre Principal de Palma ha sido especial. Muchos niños y adolescentes han acudido con la ilusión de entrar a formar parte de sus coros filiales: Petitons, Infantil y Juvenil. Algunos ya sabían a lo que iban, repetían experiencia y aspiraban a ser repescados. Otros han probado por primera vez.

“Es divertidísimo, es mejor que Operación Triunfo”, afirma sobre estas pruebas Miquel Martorell, jefe de Producción y Coros del Teatro. Tras más de dos años en los que no han podido ensayar ni actuar como antes de la pandemia, este curso se retoma la actividad plena. 

Los pequeños y no tan pequeños suben a la Sala de Coros sin sus padres. Algunos traen la canción escogida. “Hay niños que vienen superpreparados, que parece que nos jugamos las olimpiadas, pero en general es muy natural todo”, comenta Martorell.

En la Sala de Coros, al piano, les espera Manuel Velasco, profesor de canto, y Margalida Ripoll, recién jubilada como directora del coro Petitons. Este sábado se encargan ellos de las pruebas. Ambos dan muestra de saber tratar con pequeños cantantes, no hay prisa, ni presión, sino buen humor y empatía. Los dos especialistas se fijan en que los futuros coristas no tengan ningún vicio ni enfermedad en la voz,en que respiren de forma correcta, que cojan el aire bien, que tengan oído y también en la calidad de la voz, el volumen, la musicalidad, la presencia escénica (ya que son coros de ópera). 

Manuel Velasco y Margalida Ripoll, con otro grupo de aspirantes a coristas. MANU MIELNIEZUK

Después de entonar varias escalas, imitando a Margalida, cada aspirante interpreta la canción de su elección. “Cuando ellos cantan algo que les gusta, siempre sacan lo mejor. Cantan de todo, desde Rosalía a Ave María”, explica Manuel. “Hoy seguramente nos cantarán Despechá”, apunta su compañera.

Ripoll admite que será difícil tomar una decisión, los cuatro primeros niños le han gustado y han pasado el cribaje… Su cara de aprobación era evidente. Sus compañeros le recuerdan que no se puede quedar con todos, que hay que escoger un número determinado y que la sala de espera está llena de familias. 

Lola Giménez está con sus dos hijos y una amiguita de ellos. Es la primera vez que se presentan a estas pruebas. Los niños tienen aptitudes y les divierte tocar música e improvisar canciones.

En un sofá, Sofía Hicks espera junto a su madre. Con diez años, se ha decidido a probar suerte ya que le suelen decir que canta bien.

Las pruebas de acceso a los coros se repetirán el próximo sábado. Y es previsible que se repita la misma respuesta con gran número de aspirantes, suele ser siempre así, comentan en el Principal. 

“De aquí sale mucha gente que años después llega al coro de la Ópera y para nosotros es una cantera... Y la gente que viene aquí tiene un ‘algo’, una capacidad… porque no solo es un coro que canta, es un coro que interpreta, actúa y tú lo ves, que tienen una capacidad que es una pasada”, comenta Velasco. Sobre esta cuestión, Ripoll remarca la exigencia de la formación que se les imparte. «Se da canto y teatro, son coros de escena. Que sepan que cuando ponen el pie en el escenario, aquello es la catedral más grande que hay, deben tener el respeto máximo», señala la exdirectora de coro. 

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