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PINTURA
Artista

Pep-Mäur Serra: "Reivindico a través del arte lo poco que queda de nuestro entorno"

El pintor catalán inaugura mañana en Binissalem su nueva exposición, ‘Sementers d’or-di’, en la que vuelve a mostrar con crudeza «la destrucción de una isla provocada por el turismo de masas»

El pintor Pep-Mäur Serra, ayer en Binissalem, junto a una de las obras que expone. B.RAMON

Desde hace ya unos cuantos años el artista figurativo Pep-Mäur Serra (Barcelona, 1949) ha encontrado en la pintura un modo de reivindicación. El creador, inspirado en «la defensa del paisaje que nos envuelve», aterriza ahora en Binissalem donde, desde mañana y hasta el 31 de agosto, expone en el Casal de Cultura Can Gelabert Sementers d’or-di, una treintena de obras que recogen el «espíritu combativo, la rabia, la tristeza y la desesperación» de un autor que observa cómo el «paisaje mallorquín se carga de desesperanza» debido a la destrucción del entorno.

Los campos de heno aúnan en esta ocasión el eje central sobre el que se versa la obra. «Estos deberían ser el granero de la alimentación, la casa que da sombra a las ovejas, rodeados siempre y vigilados por una Serra de Tramuntana que es Patrimonio de la Humanidad», explica su creador.

Sin embargo, «este idealismo es totalmente falso» y la evolución de las ilustraciones conducen hacia la desesperación: «Las rejas y los rayos oscuros toman fuerza con el paso de las obras y sintetizan la opresión y la destrucción a la que se está sometiendo esta isla con la llegada de un turismo de masas que ya no se conforma con el litoral de la isla e invade también su interior».

Pero no todo en la obra de Pep-Maür Serra es exasperación. El oro (juego de palabras que utiliza en el título de su exposición) también juega un papel importante y reivindica «la esperanza» y la posibilidad de «seguir abriendo caminos». «El hilo de oro que acompaña el trazado simboliza la espera de una reversión, de un giro de 180 grados que pueda volver a llenarnos de ilusión. Lo que intento es defender, desde donde me dejan, lo poco que queda de nuestro entorno, de nuestra naturaleza y de nuestros campos. Reivindico que se frenen las urbanizaciones y, sobre todo, el cemento», señala.

El pintor catalán, que lleva casi dos años trabajando en esta exposición, ha aprovechado la pandemia para dar vida a uno de sus trabajos más reivindicativos. «El tono bucólico que se desprende de los primeros cuadros, desaparece en los últimos, fruto de esa rabia contenida. Los observaba y notaba que faltaba algo, de ahí esos trazos negros de rabia y dolor en las últimas ilustraciones», explica.

La dilatada y extensa trayectoria de Pep-Mäur Serra en el mundo de la pintura arranca hacia los años 70, pero es una década después cuando la reivindicación paisajística empieza a convertirse en la piedra angular de su trabajo. El autor empieza a trabajar con hierro y cemento y pronto sus exposiciones trasladan el malestar de una Mallorca que llora su pasado: «La llegada del turismo de masas y los grandes cruceros están acabando con todo lo que tenemos y lo peor es que no somos capaces de frenarlo».

El creador barcelonés ha instaurado su propio entorno en el Casal de Cultura Can Gelabert. B.RAMON

Pero pronto regresa a la pintura donde, reconoce, se siente especialmente «cómodo». «Quizás simplemente sea por eso, por comodidad, pero lo cierto es que en los últimos años he basado mi obra otra vez en la vertiente pictórica y eso que he tocado todos los palos», recuerda con nostalgia. 

Tras exponer en la Sala Capitular de la Cartoixa el verano pasado la exhibición Postal 2021, el creador barcelonés se adapta ahora a un espacio que le «agrada especialmente», la Sala Directori del Casal Can Gelabert, y vuelve a acercar a sus adeptos una óptica centrada en la desesperanza por la destrucción del entorno. 

Las obras pictóricas no serán el único reclamo de la exposición de Pep-Mäur, porque sumadas a ellas, el solitario y solidario artista también inyecta en uno de los espacios de la sala un entorno rural que sintetiza todo lo que sus cuadros expresan a través del pincel. «Se dio la casualidad, además, que consta de un entramado metálico que fluye a las mil maravillas con todo lo que queríamos mostrar con esta exposición». 

Mañana se inaugura a las 20 horas Sementers d’or-si, pero la exposición podrá ser visitada durante todo el verano, de lunes a viernes y de 18 a 21 horas en Binissalem.

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