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Diario de Mallorca

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Músico y director de coros
Entrevista

Joan Company: «A la música coral lo mejor es llegar desde la infancia, a partir de corales infantiles y juveniles»

Company destaca que la escuela coral que hay dentro de la UIB crea afición y que de ella, en sus 45 años de existencia, «han salido muchos directores de coro y músicos profesionales»

«A la música coral lo mejor es llegar desde la infancia, a partir de corales infantiles y juveniles» Bernardo Arzayus

Desde su creación, es el director de la Coral UIB, cargo que ha compaginado durante más de veinte años con la dirección de los coros de la Sinfónica de Galicia, que ha dejado hace unas semanas. A partir de septiembre dirigirá la Capella de la Seu de Mallorca.

¿Qué ha representado dirigir en Galicia durante más de dos décadas?

Ha sido una suerte poder vivir esta experiencia que debo agradecer a la confianza que depositó en mí Víctor Pablo Pérez, cuando era director de la Orquesta de Galicia y el que la puso al nivel que está ahora: si no la mejor, sí una de las mejores orquestas españolas. Pero también representó poder abrir ventanas al exterior, ver lo que pasaba fuera de la isla y colaborar con grandes nombres y ayudar a sacar adelante proyectos musicales de primer orden, en forma de oratorios, cantatas, óperas y también programas de música a capel·la.

¿Ópera?

Sí, allí he podido preparar algunos títulos del repertorio operístico. Empecé con Las bodas de Fígaro mozartianas, nada menos que con Jesús López Cobos, que me comentó que era la primera ópera que dirigía en España, siendo, como era, director de la ópera de Berlín. Pero también he hecho ópera al lado de, entre otros, los directores Lorin Maazell o Eliahu Inbal, con quien hicimos dos títulos de Wagner, El Ocaso de los dioses y Tristán e Isolda, muchas veces junto a grandes voces que alternaban La Coruña con el Metropolitan de New York.

Porque usted empezó allí desde cero.

En efecto, se me encargó que construyera el coro desde la nada, pues no existía ninguna formación que pudiera colaborar con la orquesta a la hora de ofrecer programes sinfónico-corales. Un reto que acepté y no me arrepiento.

El de Galicia es un coro amateur. ¿Cómo era la dinámica de ensayos?

Desde el inicio, tanto Víctor Pablo como el alcalde de La Coruña, Francisco Vázquez, tuvieron la intención de que participaran voces no profesionales de toda Galicia, así que, por una cuestión de tiempo y desplazamientos, ensayábamos cada quince días todo un fin de semana, ya que había cantantes que vivían a dos o tres horas del lugar de ensayos. La Orquesta les pagaba los desplazamientos. Jornadas duras de entre diez y trece horas de ensayo entre sábado y domingo. Piense que hacíamos unos cuatro programas anuales y no siempre con el director titular, a veces con alguno invitado como Ton Koopman, con quien hicimos las dos Pasiones de Bach o con el ya citado López Cobos, que nos dirigió, poco antes de morir, en el Requiem Alemán de Brahms. Pero también recuerdo muy gratamente todo el ciclo sinfónico de Mahler, incluida la llamada Sinfonía de los Mil, que hicimos con el Orfeón Donostiarra.

Ha citado el ‘Requiem Alemán’ de Brahms y, según tengo entendido, lo van a cantar en la próxima temporada de nuestra Simfònica.

Sí, pues estaba programado para el 2020 y no se pudo hacer, igual que Carmina Burana, que vamos a cantar después de haber sido cancelada hace un año.

Volvamos a Galicia y hablemos de la programación de los conciertos en solitario, a capel·la.

Esa fue una apuesta que yo planteé a la gerencia y a la dirección artística y que vieron con muy buenos ojos. Y es que hice mía la recomendación que me dio Victoria de los Ángeles cuando me dijo una vez que una voz debe alternar el canto operístico o de oratorio con el de pequeño formato, con canciones y lieder, cosa que ayuda a la afinación y a cantar de otra manera. Así que paralelamente a las actuaciones junto a la Sinfónica gallega, el coro programaba conciertos en solitario, por diferentes lugares e iglesias de Galicia y de fuera.

Además del coro de adultos, creó otras formaciones de jóvenes.

A la música coral lo mejor es llegar desde la infancia, a partir de corales infantiles y juveniles, así que pusimos en marcha la formación de coros de niños y jóvenes con el fin de crear escuela propia de canto.

¿Cómo es el movimiento musical gallego?

Primera sorpresa para mí fue el ver cómo en Galicia hay un ambiente de bandas de música, comparable al valenciano. Y por lo que al mundo coral se refiere, puedo decir que ha ido creciendo en esos más de veinte años. Piense que la tradición coral gallega viene de hace muchos años, tiene el coro en activo más antiguo de España: la coral El Eco.

¿Cómo tomó la decisión de dejar Galicia?

Por varias razones. Una de ellas el cansancio de ir y venir, casi siempre haciendo escala en Madrid o Barcelona. Eso agota y a mi edad más. Pero también la pandemia ha influido, se han cancelado proyectos y se han tomado decisiones que complicaban los tiempos de ensayo, como cambiar de espacio o de horarios. Pero fundamentalmente en la decisión pesó mucho el cansancio.

La continuidad del coro ¿está garantizada?

Sí. De hecho, ya se ha nombrado substituto, será el contratenor Carlos Mena, que desde hace un tiempo alterna el canto con la dirección. También se ha elegido un asistente, Javier Fajardo, para suplir sus ausencias cuando tenga compromisos como cantante. Yo seguiré vinculado como director honorario y la idea es realizar algún proyecto puntual. Piense que he dejado buenos amigos allí durante esos veinticuatro años de ir y venir

¿Qué deja Joan Company en Galicia?

Primero muchas amistades y luego la satisfacción de haber creado y ayudado a consolidar un coro que puede afrontar todo tipo de repertorio en solitario, sin tener que depender de otras formaciones profesionales.

¿Qué proyecto le hubiera gustado hacer y no ha hecho allí?

No se me ocurre nada en concreto. Quizás la Missa Solemnis de Beethoven que nunca podré lleva a cabo ni allí ni aquí, por su complejidad. Preparar esa partitura requiere demasiado esfuerzo para después cantarla dos veces o tres como mucho. Mejor dedicar esfuerzos a otros proyectos más asumibles.

Volvamos a Mallorca. ¿Dónde está situado ahora Joan Company?

De momento en la coral de la UIB, ya que así lo ha querido el equipo rector y la salud me lo permite. Continuaré dirigiéndola y coordinando los coros filiales de la coral, coordinando la partituroteca universitaria y a partir de septiembre dirigiré la Capella de la Seu de Mallorca, con la que quiero ofrecer conciertos fuera de su hábitat natural, alternando la participación en los oficios litúrgicos con el ofrecer programas de música no religiosa y así dar a conocer la agrupación de cámara más allá de la Seu.

Y en todo esto, ¿dónde situamos el archivo de la Catedral?

La Seu tiene un archivo musical enorme que debe ser estudiado, cosa que hará a partir de ahora el renacido Institut de Musicologia Pau Villalonga, del que usted fue miembro fundador hace más de treinta años. Con ese Institut sacaremos el polvo a partituras que están allí depositadas e intentaremos reestrenarlas.

Volviendo a la familia coral de la UIB ¿cómo está la cantera vocal?

Le tomo el doble sentido mallorquín a la palabra cantera. Por una parte, hay interés en seguir cantando, a pesar de que la pandemia ha reducido esas ganas, pero por otra parte disponemos de muchas formaciones que nos permiten augurar un buen futuro. Aunque el sector juvenil es el que menos cantores tiene, pues en la adolescencia no está de moda ni la disciplina, ni el dedicar un tiempo al arte, ni el estar junto a otros compañeros. Ese sector de catorce a veintitantos años es el que debemos potenciar para que se integren en corales y otras agrupaciones similares. Ese es el gran reto.

La coral UIB tiene cuarenta y cinco años, ¿dirigirá Joan Company el concierto de las bodas de oro?

Pues no sé. No lo creo. Tampoco quiero decir lo contrario, pues faltan cinco años. Mi deseo es que cuando deje la coral ésta siga en activo con sus filiales. No podemos echar por la borda ese proyecto de escuela coral que hay dentro de la UIB que crea afición y de la que han salido muchos directores de coro y músicos profesionales.

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