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Tomàs Vibot: «La compra de ‘possessions’ para crear viñedos y olivares está recuperando las tierras»

El guía cultural y escritor Tomàs Vibot publica ‘Possessions de Mallorca. Selecció essencial’, que reúne 24 fincas «trascendentales para entender nuestra historia»

«La compra de ‘possessions’ para crear viñedos y olivares está recuperando las tierras» | raquel galán. palma

La tierra vuelve a cobrar vida y dar rendimiento y esperanza a las possessions, esos «universos» que tanto apasionan a Tomàs Vibot y que son «trascendentales para entender la historia de nuestra isla». Durante los últimos años, los antiguos campos de cultivo de algunas de ellas han dejado de ser yermos, ya que «hay empresarios mallorquines que han comprado possessions no solo para ampliar su patrimonio, sino para plantar viñedos y olivares y elaborar vino y aceite», como afirma el autor de Possessions de Mallorca. Selecció essencial. «Les quieren sacar un provecho porque son productos de gran calidad y en auge; y me parece una salida extraordinaria, debido a que con ello recuperan las casas y sobre todo las tierras». La antología que ha publicado con El Gall Editor se centra en la historia de 24 fincas, aunque su exhaustivo conocimiento de las existentes en la isla tras sus cuatro volúmenes anteriores y múltiples monográficos le permite ofrecer una visión sobre el presente y el futuro de estos tesoros.

Valora en especial la vuelta a los orígenes agrícolas, ya que es «la mejor manera de conservar el entorno», y da varios ejemplos de la revitalización: «las almazaras de Son Mesquidassa, Aubocassa y Son Quint; las bodegas de Son Vich de Superna, Es Verger, Son Ramon, con un vino muy bueno, Son Sureda Ric, también de gran calidad, Mortitx, que fue una de las primeras en reorientarse, y tantas otras possessions», cita el especialista.

Els Calderers. Vibot

Vibot también ve con buenos ojos su conversión en hoteles o agroturismos, como es el caso de Son Bunyola, perteneciente al magnate Richard Branson y en pleno proceso de rehabilitación. «Es una actuación in extremis tras años apuntalada y con el golpe de gracia del cap de fibló de 2020. Otro propietario hubiese tirado la toalla y hubiera acabado cayendo. ¿Qué queremos, un patrimonio vivo o muerto? Se está haciendo una intervención absolutamente respetuosa, donde las casas se mantienen tal cual y el entorno estará activo. Será un espacio más abierto que las possessions que acaban convertidas en un fortín. Ante una propuesta como esta, adelante», habla sin dudar sobre la finca de Banyalbufar.

S’Àguila. Vibot

El autor del libro aplaude que «existe un mayor conocimiento y concienciación sobre el valor de estos predios y se han aprobado leyes de Patrimonio garantistas, declaraciones de Bien de Interés Cultural, catálogos municipales y normas en general que favorecen su protección». Él mismo realiza visitas guiadas a algunas de las possessions, como las recientes a Can Prohom y Binibassí, ya que «la divulgación es básica y mucha gente está interesada en conocer su historia y patrimonio».

Planícia. Vibot

«Compran historia»

También lo están «cada vez más extranjeros», aunque estos con la finalidad de adquirir una de las fincas en venta. «Las propiedades están cambiando de manos de forma bastante notable, sobre todo en determinadas áreas de Mallorca, como el Migjorn». Los herederos, cuando son muchos a repartir y ante la imposibilidad de mantener la possessió, la venden a capital extranjero con un nivel económico que es «estratosférico», en palabras de Tomàs Vibot. Buscan dos cosas, añade: «No quieren adquirir un chalet nuevo, sino una propiedad con historia y patrimonio, ya que es un comprador sensibilizado con ello; y buscan además intimidad y tranquilidad, algo que te permite una possessió debido a que está rodeada de tierras».

Alfàbia. Vibot

Cuando afirma que son «universos», hace referencia a las «diferencias brutales entre ellas» y al «ecosistema propio que en el pasado movían alrededor». Cada una tiene su particular encanto, por eso no le gusta responder cuál le atrae más. Sin embargo, Vibot reconoce que su «Camelot de la infancia es Planícia. Era como mi castillo soñado porque vivíamos enfrente y conocí los últimos años en activo de esta possessió».

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