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Diario de Mallorca

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Música

Sofía Ellar: «La verdad es lo que hace que la gente conecte con mis canciones»

Dos discos de estudio, uno en directo, grabado en un abarrotado WiZink Center, y otro en lista de espera, ‘Libre’, que publicará el 2 de septiembre, avalan la trayectoria de una cantante y compositora que llega al Trui Teatre (este viernes a las 21.00 horas) con unos números al alcance de muy pocos: 350.000 seguidores en Instagram, 900.000 oyentes mensuales en Spotify y más de 45 millones de visualizaciones en YouTube

Sofía Ellar BELEN DE BENITO

¿Qué se trae a Mallorca?

Un show diferente, que es lo que nos proponemos siempre con cada nueva gira. Una gira, la de presentación de mi nuevo disco —se llamará Libre y sale el 2 de septiembre—, que empezamos en Palma, adonde venimos con mucha fuerza y con ganas de llenar el escenario de ritmos alegres, que es lo que creo que todos queremos después de estos dos años tan trágicos.

En Palma interpretará ‘Y 23’, una de sus nuevas canciones. ¿Tiene el 23 algún significado especial para usted?

Es un número que me vincula mucho a Mallorca y que hace un poco referencia a la ilusión, a esas personas vitamina que aparecen en los momentos de bajón por los que todos pasamos antes o después. El 23 lo llevo tatuado en el corazón, es un número que me hace sonreír.

¿Qué otros vínculos mantiene con la isla?

Muchos. Tengo muchas amigas y sobre todo, recuerdos. Mallorca es la isla a la que me escapo siempre. Para mí es una vía de escape, siempre lo ha sido. Cuando tengo 24 o 48 horas de descanso en este calendario de locos ahí me planto siempre.

La nostalgia y el amor están detrás de ‘Y 23’. ¿De qué otros nutrientes se alimentan sus canciones?

A mis canciones les exijo verdad pero creo que la verdad no hay que exigirla, tiene que brotar. Creo que eso es lo que hace que la gente conecte con mis canciones. Canciones que hablan de cosas que nos pasan a todos, canciones mundanas, de amor, desamor, lo que viene después del desamor… Pero no del amor entre una persona y otra, como pareja, puede ser del amor fraternal, entre amigos, del amor a la vida...

¿Necesita haber vivido todo lo que canta?

Rotundamente sí. Soy una persona muy sentimental y emocional, y soy escorpión, que creo que eso tiene algo que ver. Me gusta vivir al límite para poder plasmar esas sensaciones y esas ganas de vivir sobre un papel en blanco, que como digo yo es mi mayor psicólogo. 

¿Las canciones pueden doler?

Tengo muchos papeles en blanco con lagrimillas por ahí que también son recuerdos, de lo que sentía en ese momento. A veces mola recordarlo para decir: mira dónde estuve y mira dónde estoy. 

Sofía Ellar

En 2020 su gira se llamó ‘De puntillas’. La de este 2022 bien podría llamarse ‘Como un elefante en una cacharrería’. ¿Se siente cómoda en ese ascenso al estrellato?

No considero que lo mío sea el estrellato ni el éxito que llega de un día para otro. Lo mío ha sido como una progresión, muchísimo trabajo, esfuerzo y sacrificio. El punto de partida de todo esto fue un trabajo de fin de grado de administración de empresas y a raíz de ahí acabé en esta locura de vida que nunca me imaginé emprender. Los sueños no llaman a la puerta, hay que perseguirlos. Por supuesto que está toda esa coctelera de factores sorpresa pero no hay que desacreditar el trabajo y la disciplina. Yo soy una tía que no para de trabajar. Creo que los sueños están para perseguirlos a base de constancia y de fuerza. No sé la base del éxito, yo soy de disfrutar la vida a cada momento, la vida está hecha para eso, porque se pasa pitando. En la industria a la que me dedico el éxito es fenomenal pero el bofetón también llega muy pronto.

¿Qué definirá un disco como ‘Libre’, su próximo trabajo, cuya publicación está prevista para el 2 de septiembre?

Los últimos han sido unos años malos para todos, tenemos ganas de vivir y cada vez estamos más posicionados hacia la libertad pero siempre somos esclavos de algo. Es un buen momento para sentirnos todos libres y salir de esa jaula en la que hemos estado metidos durante dos infernales años. 

¿Usted siempre ha sido libre en el campo de la música?

Sí, en el de la música y también en el plano personal. Como digo en mi canción Amor de anticuario: «Tan solo soy esa niña cansada de oficinas que se busca la vida cantando esta canción». Un mensaje que también se escucha en Bañarnos en vaqueros, cuando digo aquello de que «no habrá fronteras» y «que solo se está bien». La vida es maravillosa para comérsela a bocados uno solo y que nadie te diga nunca que no puedes. Libre es un paso más en mi madurez.

¿Cómo fueron sus inicios?

Cuando empiezas desde cero nunca es fácil. El inicio siempre es duro. Cantar y que nadie te mire, y que solo seas música de fondo… Hay que pelear y pelear. Fue duro tener que convencer a todo el mundo que esto merecía la pena y pedirles que por favor aguantasen un poco más porque llegarían los frutos en cualquier momento. Es un sueño, y no todos pueden decir que se dedican a un sueño.

Ha colaborado en un sinfín de proyectos benéficos, como los de Unicef. Si la música no puede cambiar el mundo, hagámoslo nosotros mismos.

Eso es. Yo no colaboro en causas sociales. Como ser humano tengo una serie de responsabilidades, es mi deber. Las canciones están para ser medicina para el alma, para acompañar a la gente y para, por supuesto, hacer de este mundo un lugar mejor. Estamos aquí de paso y nos interesa que cuando ya no estemos hayamos dejado un granito de arena por pequeño que sea para que esa playa sea un poquito mejor que lo que era la primera vez que la pisaste.

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