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Diario de Mallorca

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Sebastià Alzamora Escritor

«En los lugares que tenemos etiquetados como feos, degradados, también hay belleza»

El escritor de Llucmajor acaba de publicar la novela breve 'Ràbia'

Sebastià Alzamora publica ‘Ràbia’ dos años después de ‘Els reis del món’. ISAAC BUJ

A partir de un hecho real, la muerte por envenenamiento de su perro, Sebastià Alzamora (Llucmajor, 1972) describe la realidad de una de esas zonas turísticas llamadas ‘maduras’ para reflexionar sobre las relaciones entre personas y la agresividad social, donde la rabia no la tienen los animales.

Ràbia es un libro sobre sentimientos, emociones…

Sí, en mis novelas siempre hay sentimientos o emociones, quizás aquí están un poco más en primer plano, pero he intentado que tenga un tono contenido. Al fin y al cabo es una historia que habla de la muerte, en este caso de la muerte de un animal. Los protagonistas son un hombre del que no conocemos el nombre, pero es el narrador, es quien nos cuenta la historia, y su perra, que se llama Taylor y morirá envenenada. Este hecho hará que el personaje nos muestre lo que emocionalmente le supone esta pérdida y que estas emociones recientes le lleven a replantearse o a reconsiderar su entorno, para comprobar que es un entorno muchas veces agresivo, corrompido, pero donde hay cabida para momentos de luz.

La rabia es la de la realidad que le rodea...

El título juega con diferentes sentidos de la palabra rabia, porque hay una rabia que identificábamos con la violencia, con la agresividad, pero después hay esa exclamación de «qué rabia», cuando pasa una injusticia. Ese doble sentido está. En una novela en el que uno de los protagonistas es un perro, puede parecer que la rabia se refiere a la enfermedad de los perros, pero no es el caso, no es el animal el que tiene la rabia, sino las personas.

Hay diferentes personajes que demuestran rabia ante la vida, ante lo que les rodea.

Efectivamente, intenta ser un reflejo del mundo que yo mismo percibo a mi alrededor, y que creo que percibimos todos, que tiene una cierta crispación en la sociedad por muchos motivos y que se expresa de mil maneras diferentes en la vida cotidiana.

Pero el protagonista no manifiesta esa rabia…

Él no, es una persona que está en un momento de su vida en el que no sabemos qué ha pasado, nos da algunos datos sobre él, pero es alguien que se ha convertido en un solitario y mantiene una actitud de observación respecto a lo que pasa a su alrededor y también es alguien que no puede evitar que todo lo que está pasando acabe afectándole de una manera directa. Pero es que él tampoco puede hacer nada. Por mucho que se enrabiara, no solucionaría gran cosa. Es alguien que se esfuerza por mantener una cierta calma en medio de un paisaje que no está calmado.

El protagonista es un escritor como usted, al que le envenenan el perro, algo que le pasó realmente.

Efectivamente, me pasó y este hecho es el punto de partida de la novela. Y el personaje no soy yo, pero podría haber sido yo, compartimos algunos elementos, como que sea escritor... Pero como pasa siempre en literatura, este personaje me ha permitido mirar la vida con otros ojos que no son exactamente los míos. Hace y dice cosas que seguramente no son las que yo haría o diría, pero sí que tenemos elementos en común. El hecho de tener un perro y que muriera de esta manera, primero de todo me dolió, pero después hizo que me preguntara una serie de cosas. Si alguien es capaz de matar un animal porque sí, sin motivo, debe de ser fruto de alguna cosa, hace que te preguntes de qué es fruto un comportamiento como este. ¿Qué tipo de entorno es en el que pasan estas cosas y tantísimas otras? En el que nos agredimos los unos a los otros gratuitamente. Y se me ocurrió porque también es mi entorno, el lugar donde vive el personaje es un lugar turístico.

Sí, Bellavista es una de las muchas denominadas zonas turísticas maduras, a las que ya ni prestamos atención porque hemos crecido viéndolas siempre igual...

Sí, y muchas veces tengo la sensación de que pierdo de vista que son lugares donde vive gente, no son puntos donde van grupos de extranjeros a beber y de fiesta en verano, sino que durante todo el año hay personas que hacen su vida, hay gente que tiene negocios, gente que trabaja de lo que sea, niños que van a la escuela, jubilados, familias… Pero al mismo tiempo son lugares donde hay una población, venida de los lugares más diversos, y donde se producen encuentros de gente que no se producirían en ningún otro sitio. Esto también intenta reflejarse en la novela, la poca vida social que tiene el personaje es en un parque al que lleva a pasear a la perra y en un bar, que lo lleva un matrimonio de serbios, que ha llegado a este lugar y ha montado un bar que también es un sitio de tatuajes, adonde él va a veces a hablar con uno u otro… Es uno de estos lugares al que llega gente, que no sabes cómo han llegado.

Y que son buenas personas...

Sí, llegado el momento, cuando este hombre pierde a la perra de esa manera, en realidad no le conocen mucho, pero saben que lo que tenía este hombre era la perra e intentan apoyarle. Hay una reacción y es lo que me interesaba reflejar. En los lugares que tenemos etiquetados como feos, degradados, también hay belleza y comportamientos bellos, porque los humanos somos así, y también está la naturaleza, porque a cuatro pasos tienes el mar, tienes foravila, no todo se acaba con la foto del paisaje dañado.

Tampoco se corta en hablar de la policía corrupta, ni de Cursach o los hermanos Pascual.

Bueno, es una novela de ficción con referentes reales, que no pretende hacer un análisis de la realidad, ni de Mallorca, ni de ningún lugar en concreto, sino reflejar un tipo de espacios, lugares turísticos, las zonas mal llamadas maduras, como decías, que me hace gracia, porque parece que sea una palabra positiva, pero es otra cosa. La prostitución, el tráfico de drogas son frecuentes y todo el mundo lo sabe, son secretos a voces y tampoco importa disimular mucho, el personaje va haciendo sus comentarios, pero son apuntes que hace mientras se mueve por este espacio.

¿En qué momento escribió Ràbia?

La muerte de mi perro pasó en el verano de 2019 y la novela está escrita entre el verano de 2020 y el de 2021.

En plena pandemia.

Sí, es un libro pandémico en este sentido, pero no habla de pandemia porque dentro de mi cabeza la historia pasaría dentro de 2019, antes. Porque creo que la pandemia es un tema sobre el que tendremos mucho tiempo para tratarlo y que lo trataremos mucho, pero que todavía lo tenemos demasiado presente, aún estamos dentro y no me veo ni con corazón ni ganas de hacer una visión en caliente de la pandemia. Y creo que todos estamos bastante saturados y con un poco más de perspectiva habrá ocasión de escribir sobre la pandemia. De todas maneras, sí hay alusiones veladas, porque cuando en un momento se habla de la rabia como enfermedad, que es una epidemia, un virus que si no hubiera vacuna, precisamente, tiene una capacidad de infección y un peligro de muerte altísimo, prácticamente en 90% de casos de personas contagiadas de rabia mueren. La rabia como metáfora funciona mucho, porque metafóricamente también es un virus la agresividad, la falta de respeto, el maltrato que nos llegamos a dar los unos a los otros.

Y el estilo de vida del protagonista encaja perfectamente con lo que vivimos ahora.

Exacto, casi como una persona confinada, una rutina poco estimulante.

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