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¿Quién demonios es Abdulrazak Gurnah?

El novelista tanzano Abdulrazak Gurnah, el pasado jueves, en su casa de Kent (Reino Unido). HENRY NICHOLIS / REUTERS

La Academia Sueca, que cada año concede el Nobel de Literatura, no se ha había dado excesiva prisa en cumplir la promesa que hizo tras su reestructuración con la que, entre otras cosas, limpiaba sus sucios establos de corrupción. A partir de aquel momento, decían, se pondría más atención en distinguir a escritoras, solo había premiado a 16, siete de ellas en el siglo XXI. También expresó un mea culpa respecto a su eurocentrismo galopante. Han tenido que pasar tres años después de aquella declaración de intenciones para que la institución cumpliera aquella promesa descolonizadora con el Premio Nobel 2021, dado a conocer el pasado jueves, al tanzano de expresión inglesa Abdulrazak Gurnah, de quien el jurado ha destacado su «penetración intransigente y compasiva de los efectos del colonialismo y el destino del refugiado en el abismo entre culturas y continentes».

Tras hacerse público el fallo, y asumir el golpe de extrañeza, lo primero que se plantea cualquier amante de la literatura que no sea un gran experto en letras africanas, es la duda ¿de dónde ha salido este autor? ¿Quién es? Porque, aunque, hace unas pocas décadas, era absolutamente desconocida, pero hoy la literatura africana negra tiene ya una serie de nombres reconocidos: como los del patriarca ya fallecido Chinua Achebe, o la muy popular Chimamanda Ngozi Achie, ambos nigerianos al igual que el Nobel Wole Soyinka, sin olvidar al que durante años ha sido el favorito a llevarse el gran premio, el radical y combativo keniano Ngugi Wa Thiongo. Pero la pregunta, quién demonios es Abdulrazak Gurnah, no lo olvidemos, no indica la poca importancia del galardonado sino nuestra ignorancia respecto a la escritura de ese inmenso continente que tan solo ha sumado hasta el momento para el gran premio cinco nombres: el ya mencionado Soyinka (1986), Naguib Mahfuz (1988) y Nadine Gordimer (1991) y J. M. Coetzee (2003). Gurnah nació en 1948 en el entonces sultanato de Zanzíbar, hoy Tanzania, y a los 20 años se vio obligado a trasladarse a Londres en régimen de refugiado, huyendo de la lucha intestina entre la minoría árabe en el poder y la sojuzgada mayoría africana. El carácter cosmopolita de Zanzíbar, su pluriculturalidad, será uno de los temas centrales en el universo del autor, que se compone de 10 novelas, -solo tres de ellas- Paraíso, Precario silencio y En la orilla publicadas en castellano y descatalogadas- y de diversos cuentos.

Los Nobel de literatura por continentes

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Cosmopolita

El profesor Juan José Martínez González, experto en relaciones en literaturas costeras por la Universidad de Málaga, destaca la importancia de ese enclave: «Toda la costa oriental de África ha estado conectada con Oriente Medio y la India durante milenios. Ha sido una isla por la que han pasado comerciantes indios, persas, árabes. Es puro cosmopolitismo». El flamante premio Nobel ha integrado en sus novelas asuntos bastante inéditos tanto para la cultura occidental como para la literatura de autores africanos negros, como el racismo que los indios practicaban frente a la población africana autóctona. De hecho, Paraíso, considerada su obra maestra y sin duda la obra que lo dio a conocer, explora aspectos tan insólitos como el comercio de esclavos que fue la principal y abominable riqueza de Zanzíbar durante el siglo XIX, pero una práctica anterior a la colonia. Otro de los temas del autor es, por supuesto, la experiencia de la migración obligada que aborda en En la orilla, una de sus últimas novelas publicadas en castellano en el 2003.

El periodista Chema Caballero, lector atento de Gurnah, destaca que su literatura se ha dedicado a romper algunos mitos sobre el periodo precolonial. «No le importa mostrar algo que pudiera estar en sintonía con las viejas ideas de la literatura occidental: que aquellas sociedades africanas eran tan brutales como cualquier otra sociedad». El tanzano tomó también una decisión bastante difícil en el importante debate de las letras africanas: ¿Hay que escribir en el idioma del colonizador? Él, que ha sido profesor de inglés en la universidad de Kent, no ha tenido jamás la menor duda de hacerlo en ese idioma, aunque su lengua materna sea el suahili. «Ahí también concurren muchos estereotipos que damos por válidos -dice Caballero-, quizá deberíamos replantearnos nuestras ideas sobre África. ¿Por hacerlo en esa lengua se es menos africano?».

Es una pregunta más que plantea la literatura del tanzano. La del título de este artículo, quién es Gurnah, se la hacen incluso los actuales tanzanos. «Un librero me dijo que los lectores de allí no los piden», confirma Caballero recién llegado de Tanzania. Una situación que cambiará después del Nobel. Para ellos y para nosotros.

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