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La misión de Toni Catany: regresar con una foto del rey de Etiopía

La fundación que conserva el legado del Premio Nacional inaugura el próximo viernes en el claustro de Sant Bonaventura de Llucmajor una exposición fotográfica de su viaje al país africano

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La misión de Toni Catany: regresar con una foto del rey de Etiopía Fundación Toni Catany

Cuando uno mira una fotografía de Toni Catany siempre se pregunta si la escena captada la ha compuesto -o manipulado- el artista o si ha sido fruto del azar o de su larga espera para captar el instante decisivo. Es un misterio que persiste en todas y cada una de sus imágenes. También en las que este viernes podrán verse en el claustro de Sant Bonaventura de Llucmajor, un proyecto que recorre la mirada fascinada del fotógrafo mallorquín por la geografía y cartografía humanas de Etiopía: las construcciones empedradas de Góndar; la humildad de las casitas, bajas, sin lujo; las piezas de artesanía pequeñas y simples; la poquedad de los mercados; el colorido; las figuritas de barro negro; las semillas y frutos minúsculos sobre un pedazo de tela; las iglesias de Lalibela, cuyas paredes custodian historias de santos y de mártires; los ritos; los objetos totémicos: la cruz y el mortero de café; los ojos bellos de los etíopes.

Todo un muestrario de imágenes inéditas que el llucmajorer inmortalizó en un viaje en 2007, una travesía que empezó con un anhelo: encontrar y retratar a Escariano, el rey de Etiopía que describe Joanot Colom en Tirant lo Blanc. «Por entonces, preparaba con el poeta valenciano Josep Piera la edición de un libro con imágenes suyas y fragmentos del Tirant», explica uno de los comisarios y director de la Fundació Toni Catany, Toni Garau. En ese viaje, le guió el poeta Manuel Forcano, quien también ha diseñado los contenidos de la exposición y ha escrito los textos que acompañan el recorrido.

Garau subraya que a través de las más de 80 fotografías expuestas se ponen de manifiesto los procesos de creación del fotógrafo. «Cuando tomó estas imágenes estaba dando el paso a la tecnología digital. Estas instantáneas están confrontadas a otras analógicas que fueron manipuladas digitalmente. Cuando comparas todos estos trabajos te das cuenta de que la visión de Catany era la misma, lo que significa que al fin y al cabo la fotografía la tenía en el cerebro», sostiene. «Con Toni se hace patente que la imagen no está terminada hasta que él llega a casa, la positiva, toca la copia con sus propias manos y le da un acabado determinado», señala. Como novedad, en la muestra se podrá ver por primera vez un vídeo que filmó el artista y que recoge la fiesta del Timkat, el bautizo del agua.

Las obras del edificio del futuro Centre Internacional de Fotografia, impulsadas por el Govern, están a punto de terminar. «El inmueble está casi acabado», explica a este diario el director de la Fundació Toni Catany, Toni Garau. «Faltan los equipamientos, que están presupuestados, y han de salir a concurso», señala. «Ahora hay que trabajar en la forma jurídica y de gestión que tendrá el centro».

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