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Diario de Mallorca

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MÚSICA

Savall da en la diana

El prestigioso intérprete clama contra el abandono del patrimonio musical español

Jordi Savall. A. BOFILL

Las pasadas semanas el violagambista y director de orquesta Jordi Savall concedió entrevistas a varios medios de comunicación, y en ellas dejó muy claras cuestiones como el abandono secular de la música española y el desastre de las ayudas que deberían estar impulsadas por el Ministerio de Cultura, pero que no se acaban de ordenar de la manera adecuada para que sean eficientes.

Pone Savall el dedo en la llaga al señalar que algunos de sus proyectos de recuperación patrimonial han recibido ¡tres veces más ayuda! en Francia que en su propio país; hecho este esperpéntico que deja bien a las claras el total desamparo del patrimonio musical hispano pese a la calidad de los intérpretes, al intenso trabajo desde el ámbito de la musicología o el de las escasas administraciones que, de manera usual, contratan a nuestros músicos para este tipo de iniciativas.

Savall habla claro, desde la legitimidad que le da haberse consolidado como una de las referencias indiscutibles de nuestro país en todo el mundo. Conoce a la perfección que, en el campo de la música antigua, articulado en torno a formaciones de pequeño o medio formato, el problema reside en la falta de una política desde el gobierno central que contemple un presupuesto estable y adecuado en las subvenciones y ejecutado, además, con la antelación suficiente para que las agrupaciones puedan investigar y planificar con el tiempo que requieren actividades de ese calado.

Es desolador comprobar como esa política estatal ha sido y es clave en países de nuestro entorno en los cuales los grupos cuentan con un apoyo estable por parte de la administración pública, mientras que en el nuestro seguimos funcionando con criterios muy desfasados en este ámbito. El esfuerzo sostenido a gran escala ha sido clave en la recuperación de numerosas obras, pero también en la exportación musical que se puede comprobar internacionalmente en los grupos franceses, ingleses o alemanes.

España se ha puesto al día en las últimas décadas en la creación de orquestas sinfónicas que sostienen los ayuntamientos y las comunidades autónomas. No ha hecho los deberes con el mismo empeño la administración central, ni con la música antigua ni con la zarzuela. En el primer caso, ayudas escasas, que llegan tarde, y que no consiguen un impulso decidido en el mantenimiento del tejido productivo y en el caso de la zarzuela, sólo con una unidad estatal en Madrid no se puede acometer la defensa de un género que, poco a poco, va camino de la extinción por la desidia administrativa.

Clama Savall por unos dirigentes que sean conscientes de la inmensidad del patrimonio musical de nuestro país. Aquí, por desgracia, no creo que nada logre. El desprecio a nuestra música es un mal endémico que, efectivamente como él diagnostica, se lleva sufriendo durante siglos.

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