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Diario de Mallorca

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‘top gump’, tom cruise mejora cuando va perdiendo

Por fin he ido a ver Top Gun: Maverick, una esperada visita oficial a las salas que quizás no ha recibido la atención que merecía. Me niego a tenerles sobre ascuas, estamos ante una obra maestra, una película que roza la perfección y un sentido homenaje a Tony Scott. El virtuoso director fallecido, que supo colocar al espectador por encima de cualquier otra preocupación y pretensión, estaría orgulloso de una producción calculadísima que revive el espíritu de Tom Wolfe en Lo que hay que tener.

El título pudo haberse corregido en Top Gump o Tom Gump, porque Tom Cruise es tratado como un pobre desfasado por todos los seres humanos que intervienen en la película. Es curioso que el mejor en su especialidad, en este caso el pilotaje de cazas supersónicos, sea recibido con muestras indistintas de desprecio por sus inferiores y superiores. El desfase, entre la trayectoria triunfal y las expectativas mediocres del as de la aviación, transforma una pornográfica exhibición de músculos de acero en una cuidada tragedia griega.

Tom Cruise mejora cuando va perdiendo. La película magistral narra una misión humilde y en inferioridad de condiciones, más digna del Pequeño Satán israelí que del Gran Satán estadounidense. La terminología tomada de Jomeini no debe inducir a juicios prematuros, sobre el destino de la escuadrilla a la que se encomienda una misión casi suicida. En obediencia a unos tiempos racial y geográficamente correctos, no se señala el nombre del país ni del continente bombardeado. Se presupone Irán, pero podría haberse tratado de un club de mafiosos en el seno de Estados Unidos, que incubaran una instalación nuclear en los desiertos de Nuevo México.

En esta deliciosa aventura, Tom Cruise encarna al nuevo John Wayne. Durante la proyección se ve sometido a los ataque gerontófobos de quienes le rodean, amén de sus propias inseguridades. Al héroe angustiado no le salva ni la recolección de sus hazañas. Una pieza fundamental del engranaje es Jennifer Connelly, que eclipsa con un gesto a cualquier actor que pase por su lado. Porque Top Gump es una bella historia de amor con el cine, que triunfa donde se han estrellado otras superproducciones. Los dinosaurios de Jurassic World: Dominion han envejecido mucho peor que Tom Cruise.

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