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Diario de Mallorca

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Oblicuidad

Nicolas Cage confunde Mallorca con Croacia

Nicolas Cage es un ególatra fanfarrón de facultades limitadas, un actor esquemático que desconoce a Stanislavski. Como desquite, ha rodado El insoportable peso de un talento descomunal para demostrar que lo sabe todo del Método. Se debe corregir por tanto que Nicolas Cage es un ególatra fanfarrón de facultades limitadas, un actor esquemático que ha empollado a Stanislavski.

El sobrino de Francis Ford Coppola no le ahorra un bofetón ni a su tío, en una sátira que se considera descacharrante y que solo cumple esta premisa durante la media hora inicial. Al alcanzar la velocidad de crucero, se convierte en la secuela de otra farsa que acaba de estrenarse. En La ciudad perdida, el musculado Channing Tatum derrocha más virtudes autoparódicas que Nicolas Cage.

La decepción al comprobar que el nuevo Cage se parece demasiado al anterior, se contrapone a la alarma desatada al verificar que la Mallorca donde está rodada en apariencia la mayor y peor parte de la película no se corresponde con la isla mediterránea del mismo nombre, sino que ha sido usurpada por Croacia. Cada cual coloca los no-lugares desfigurados por el turismo donde desea, pero sorprende que la parodia geográfica llegue al extremo de recordar en numerosos diálogos que la inacción transcurre en Mallorca.

Incluso se propone una excursión a Formentor, de fama mundial. Tampoco falta la escena de balconing en escenarios naturales, que inducirá a una oleada de muertes en la isla auténtica. Confundir Mallorca con Croacia sería propio del Nicolas Cage no versado en Stanislavski, y esta deliberada perversión de los mapas se completa con un argumento no menos churrigueresco. Resulta que han secuestrado a la hija del presidente de Cataluña y admiradora del actor para trasladarla a la isla, cuando lo lógico sería remitirla a Bruselas.

La escenografía de El insoportable peso de un talento descomunal promueve un concurso de ofensas. De atender a la apropiación cultural de la ideología woke, según la cual si te pones un sombrero mexicano te estás burlando del imperio azteca, Mallorca debería declarar la guerra a Croacia por la impostura. Por otra parte, los croatas podrían quejarse de que se les considere irrelevantes incluso como paisaje. Se llevan el dinero del rodaje, pero no podrán presumir de la promoción.

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