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Oblicuidad | Florentino camufla la superliga con sus cintas

Florentino Pérez

Florentino Pérez Andreas Gebert/dpa -

Las cintas donde Florentino Pérez retrata con notable fidelidad a destacados petimetres del fútbol nacional constituyen la enésima prueba de su poder. Acorralado tras el fracaso de la Superliga, por creer que los seguidores del Manchester participaban del comportamiento ovino de los hinchas madridistas, ha desenterrado grabaciones con lustros de antigüedad para desviar la atención. Bien jugado, maestro.

Los casetes de gasolinera de Florentino no pueden sorprender a quienes tuvimos el honor de entrevistarlo recién aterrizado en el Real Madrid, tras su derrota primeriza ante Ramón Mendoza. Se nos indicó que solo atendería a cuestiones protocolarias, pero no fue necesario insinuarse para que empezar a manifestarse como el entrenador que siempre quiso ser. Se extendía sobre el exceso de artillería en el flanco izquierdo, diseccionaba criticón las incursiones de Geremi.

Los gurús empresariales hablarían de un presidente hands-on o de micromanagement, pero había mucho más. El hombre que a cada partido diseña personal y minuciosamente los asientos en el palco del Bernabéu quería dominar absolutamente la situación. Hemos dado con el término correcto, un control freak. De hecho, el presidente blanco encontraba nuestra entrevista demasiado blanda, aunque lógica en interrogadores de confesión madridista. Por eso aprovechó para incendiarse ante una mera alusión a su defenestrado José María García:

-¿Qué se creía éste, que conmigo iba a seguir actuando igual que con los otros, o que me iba a asustar?

El desplante no cuadraba con la imagen monacal que promocionaban los valedores de Florentino. Era un killer, que siempre quedará mejor que un asesino. Sin embargo, no reprodujimos el desafío. Años después experimentaría la misma decepción al no atreverme a revelar el futuro de Podemos, que había vislumbrado en sendas entrevistas a Monedero y a Tania Sánchez. A los recolectores de cintas oxidadas les agradará saber que el presidente madridista mostró la misma autosuficiencia en su interrogatorio por la concesión del hospital de Son Espases a manos de un fiscal, que estuvo a punto de acabar utilizando la extremidades citadas. Y les dejo con la estampa de Florentino a bordo del Pitina en Puerto Portals, marcando el móvil privado de un sobresaltado Juan Carlos I que gambeteaba a unos yates de distancia, para impresionar a los periodistas. Cuánto poderío.

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